La biblioteca sirvió como lugar de encuentro entre familias iranís separadas por la prohibición de viajar

 

2018-11-28-libraryiran

 

Las bibliotecas son lugares de plena confianza para las personas, y zonas de emergencia y acogida, en esencia son lugares públicos por derecho propio. Y que en esta ocasión se han visto gratificadas a desempeñar el papel casi clandestino de lugar de reuniones emocionales entre personas separadas por las políticas de inmigración de la administración Trump. Según dijeron algunos bibliotecarios, los funcionarios de inmigración les han amenazado con cerrar la biblioteca si continúan con estas visitas.

 

Durante el viaje de seis horas desde la ciudad de Nueva York a un pequeño pueblo en el norte de Vermont, la estudiante iraní Shirin Estahbanati lloró ante la idea de ver a su padre por primera vez en casi tres años. Desde entonces, él había sufrido un ataque al corazón, y ella no se había atrevido a salir de Estados Unidos para consolarlo por temor a no poder regresar. El lugar de encuentro fue la Haskell Free Library and Opera House, que se encuentra a ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y Canadá, entre Stanstead, Quebec, y Derby Line, Vermont, EE.UU., el día 3 de noviembre de 2018.

Estahbanati, como muchos estudiantes iraníes en Estados Unidos, tiene una visa de entrada única y no puede salir del país sin arriesgarse a que no se le permita volver a entrar. Sus padres, como ciudadanos iraníes, están bloqueados por la prohibición de viajar del presidente estadounidense Donald Trump para visitarla en Estados Unidos.

Aunque varios iraníes dijeron que no se habían enfrentado a ningún obstáculo por parte de las autoridades de inmigración, otros dijeron que los oficiales de fronteras de Estados Unidos les habían detenido durante varias horas, tratando de impedirles entrar a la biblioteca, además les comunicaron que no deberían visitarse unos a otros allí o que deberían limitar sus visitas a unos pocos minutos. Según dijo también un miembro del personal de la biblioteca, los funcionarios estadounidenses y canadienses les han amenazado con cerrar la biblioteca debido a las visitas.