La generación del milenio y la alfabetización informacional

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Milenials o generación Y

El curso que viene se incorpora a la universidad los llamados “Milenials” o generación Y, es decir la generación de aquellos nacidos a partir del año 2000. Casi todos ellos son “nativos digitales”; es decir aquellos quienes supuestamente están acostumbrados a la presencia de ordenadores y otros dispositivos digitales en sus vidas, y por lo tanto de entrada parecería que no sería necesario enseñar destrezas digitales a una generación que nació inmersa en la tecnología. Sin embargo, una encuesta a 248 estudiantes “Information literacy rubric” llevada a cabo por Lisa Emerson and Anna Greenhow para explorar las percepciones de los estudiantes de secundaria respecto a su preparación para la educación universitaria destaca algunos aspectos sorprendentes a tener en cuenta.

La encuesta se basa en “rubricas”. una forma de autorreflexión en la que los los estudiantes se evalúan a sí mismos en una escala de cuatro puntos (básica, emergente, proficiente y avanzada) sobre una serie de ítemsComo tal, en lugar de ser una medida objetiva de las habilidades de los estudiantes. aptitudes y comportamientos, la “rúbrica” es una medida de las percepciones que los estudiantes tienen de si mismos respecto al uso de la tecnología de la información, aquí puedes descargar algunos de los temas que se contemplan basados en una metodología de ACRL.

El estudio llegó a la conclusión de que los “nativos digitales” necesitan aprender a hacer un mejor uso de las herramientas de búsqueda en línea que tienen a su disposición. Incluso si usan Google en forma regular, los estudiantes:

  • Tenían dudas sobre cómo utilizar bases de datos en línea, libros de Google y Google Académico
  • Requerían de instrucción específica sobre cómo restringir y realizar búsquedas más eficientes en Google

 

Además, a pesar de tener una gran cantidad de información disponible, sus respuestas también sugieren que necesitan ayuda sobre como reconocer adecuadamente la información que desean utilizar, ya que la gran mayoría de ellos …

  • Encontró difícil reconocer con precisión y exhaustividad la información necesaria para su trabajo.
  • Estaban muy poco familiarizados con la idea de realizar citas en el texto y no sabían cómo crear listas de referencias usando sistemas de referencia como APA, Vancouver o Chicago

 

Debido a que se espera que los estudiantes sean autónomos en el uso de información cuando lleguen a la universidad, es importante que sepan cuándo y cómo pedir ayuda. Para ello se les formuló la pregunta “Si necesitas ayuda, ¿a quién le preguntas?”. A los estudiantes se les dieron seis opciones: maestro, bibliotecario, amigo, padre, hermano y otros. Para cada opción se les pidió que indicaran si nunca, a veces, frecuentemente o si siempre utilizan esa fuente para obtener ayuda.

En respuesta a ello se determina que, un 94% de los estudiantes informaron que a menudo (58%) o a veces (36%) pedían ayuda cuando no podían encontrar la información que necesitan. En cuanto a las personas a quienes solicitaban la ayuda, los estudiantes tendían a confiar más en sus maestros (80%) y amigos (66%) y en menor medida en sus padres y hermanos. Pero tanto las bibliotecas como los bibliotecarios eran en gran medida recursos inexplotados; pues una gran mayoría de los estudiantes (62%) nunca pidieron ayuda a su bibliotecario y un 30% adicional sólo a veces se acercó a su bibliotecario para recibir ayuda. Tan sólo un 9% habían pedido ayuda al bibliotecario en alguna ocasión. El 64% de la muestra nunca o raramente utilizó la biblioteca (23% nunca y 41% raramente). Curiosamente, aquellos estudiantes más dados a solicitar ayuda obtuvieron calificaciones durante el curso significativamente más altas que aquellos que no lo hicieron. Así también, los estudiantes que pidieron ayuda a un bibliotecario obtuvieron puntuaciones significativamente más altas que los estudiantes que no habían pedido ayuda al bibliotecario. En general, los resultados de estos hallazgos apuntan en la misma dirección: los estudiantes que reciben instrucción sobre alfabetización informacional obtienen, por lo general, mejores calificaciones.

En conclusión, los maestros deben dar más importancia a la utilización de la biblioteca escolar y las capacidades de gestión de información del bibliotecario para desarrollar las habilidades de sus estudiantes que les permitan ser más eficaces en encontrar, utilizar y evaluar la información, tanto si se trata de trabajar con material impreso y digital.

 

Ejemplo:

Las “rúbricas” utilizadas en el estudio se basan en los ocho conjuntos de habilidades identificadas para la prueba de evaluación normalizada de conocimientos de alfabetización de la información (SAILS), que fueron adoptados de los estándares de alfabetización de la información de ACRL. Cada nivel de habilidad incluye resultados adaptados de las preguntas reales formuladas por SAILS.

Dependiendo del nivel (principiante, emergente, proficiente o avanzado), el instructor presentaría una nueva habilidad IL (I) o una habilidad IL expansiva (E). Estas rúbricas son flexibles; los conceptos cubiertos en cada nivel de habilidad pueden variar según las restricciones de clase o nivel de progreso en la universidad.

 

 

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