El archivista y los empleos imaginarios

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“En Congo la gente va a trabajar a bibliotecas sin libros y a estaciones de ferrocarril que no funcionan hace años. Viven una ficción pero manifiestan así su esperanza en que el país resurja de sus cenizas.”

Mario Vargas Llosa

En el primer piso de esta casa que parece a punto de deshacerse como una momia milenaria, Monsieur Placide nos conduce a una habitación desnuda, en la que hay sólo dos mesitas, con dos mujeres sentadas ante ellas. No sin cierto orgullo, nos dice: “Ésta es la Biblioteca de Boma”. Nos presenta a la bibliotecaria y su ayudante. Pero ¿y los libros? No hay uno solo. Nos explican que están guardados en cajas, en distintos depósitos, pero que, algún día, se construirán estantes y los libros serán traídos aquí y esta habitación se llenará de lectores. Entretanto, la bibliotecaria y su asistente vienen puntualmente a sus puestos de trabajo, donde pasan las ocho horas reglamentarias. Tienen un sueldo, sin duda, tan fantasmal como los libros que administran.

Ver más El País 30/11/2008

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