Repensar la evaluación científica: adecuar el rigor al propósito de la investigación

Ghildiyal, Ashutosh, Mathïs Fédérico y Maria Machado. (2026, 17 de septiembre). “Rethinking Scholarly Evaluation: Matching Rigor to Purpose”. The Scholarly Kitchen. Society for Scholarly Publishing. Enlace al artículo: https://scholarlykitchen.sspnet.org/2026/09/17/rethinking-scholarly-evaluation-matching-rigor-to-purpose/

Se plantea la necesidad de adaptar los criterios de evaluación científica a la naturaleza y los objetivos de cada investigación. Los autores distinguen entre trabajos orientados a validar resultados mediante evidencias empíricas y aquellos que buscan explorar nuevas ideas, formular hipótesis o desarrollar marcos conceptuales. Aunque ambos requieren rigor, no deben evaluarse necesariamente con los mismos criterios.

El texto advierte que una aplicación demasiado uniforme de la revisión por pares puede dificultar el reconocimiento de propuestas innovadoras que cuestionan conocimientos establecidos. Por ello, propone que las revistas científicas definan criterios específicos según el tipo de contribución, sin renunciar a la transparencia, la coherencia argumentativa y la calidad metodológica.

Para comprender esta limitación, el texto distingue dos actividades complementarias: la exploración y la validación. La exploración permite formular nuevas preguntas, desarrollar hipótesis, construir marcos conceptuales y establecer relaciones novedosas entre ideas. La validación, por su parte, somete las afirmaciones a una comprobación sistemática mediante evidencias, métodos adecuados y, cuando corresponde, procedimientos de reproducción de resultados. Ambas actividades son imprescindibles para el progreso científico, pero no persiguen exactamente los mismos objetivos. Por ello, los autores defienden que la evaluación académica debe adaptarse a la naturaleza de cada contribución, sin renunciar a la exigencia de rigor que caracteriza a la investigación científica.

Asimismo, destaca que la inteligencia artificial generativa obliga a prestar mayor atención al valor intelectual de los trabajos, ya que una redacción correcta no garantiza originalidad ni solidez científica. En conclusión, los autores defienden una evaluación más flexible y adaptada a cada investigación, capaz de mantener el rigor académico y, al mismo tiempo, favorecer la innovación y el avance del conocimiento.