Una empresa llamada Springer, que no es la editorial, está ofreciendo la autoría a la venta.

Chawla, Dalmeet Singh. (2026, 12 de octubre). A company named Springer that isn’t the publisher is offering authorship for sale. Retraction Watch. Enlace al artículo original: https://retractionwatch.com/2026/10/12/springer-journals-online-authorship-for-sale/

Una empresa llamada Springer Journals Online que ofrece puestos de coautoría en artículos científicos a cambio de dinero, utilizando una denominación que puede confundirse con la editorial Springer Nature. El caso evidencia el crecimiento de las fábricas de artículos científicos (paper mills), una amenaza para la integridad académica que distorsiona la evaluación investigadora y pone en riesgo la fiabilidad de las publicaciones científicas.

La comercialización de autoría en artículos destinados a revistas académicas de prestigio. El caso gira en torno a una empresa denominada Springer Journals Online, que ofrece a investigadores la posibilidad de incorporarse como coautores a manuscritos supuestamente próximos a su publicación en revistas internacionales. La organización solicita una contribución económica para cubrir parte de los costes de publicación y presenta oportunidades vinculadas a editoriales reconocidas, como Elsevier, Springer Nature, Taylor & Francis, Wiley y SAGE. La oferta resulta especialmente preocupante porque utiliza una denominación muy similar a la de Springer Nature, una editorial científica consolidada, lo que puede inducir a confusión y transmitir una apariencia de legitimidad. Sin embargo, según la investigación periodística, esta empresa no tiene relación con Springer Nature ni con la actividad editorial legítima que desarrolla esta compañía.

La investigación comienza cuando Richard Fateman, profesor emérito de informática de la Universidad de California en Berkeley, recibe un correo electrónico inesperado en el que se le propone participar como coautor en publicaciones científicas a cambio de asumir una parte de los costes. Fateman considera que la propuesta puede constituir una estafa y, además, plantea un problema ético fundamental: aceptar la inclusión de su nombre en un trabajo en cuya elaboración no ha participado. El mensaje comercial ofrece diferentes manuscritos, plazos estimados de publicación, revistas de destino y posiciones disponibles en la lista de autores. Aunque la empresa responde posteriormente que los participantes deberían intervenir en la investigación, revisar el manuscrito y aportar comentarios sustanciales desde su especialidad, la forma inicial de presentar la oferta suscita serias dudas sobre la naturaleza real de estas colaboraciones y sobre la posibilidad de comprar reconocimiento académico.

Uno de los aspectos más llamativos es la utilización de elementos que parecen diseñados para generar confianza. La página web de Springer Journals Online anuncia una tasa de aceptación del 95 % en las revistas objetivo y afirma haber publicado más de 500 revistas. Sin embargo, la investigación identifica varias señales de alerta: la dirección que figura en la web corresponde a una calle que no existe, el teléfono publicado utiliza un prefijo del Reino Unido y el perfil de Instagram de la organización está vinculado a Pakistán. Además, uno de los testimonios comerciales aparece atribuido a «Dr. Aris Thorne», un nombre ficticio conocido por su frecuente aparición en contenidos generados mediante modelos de lenguaje. Retraction Watch intentó obtener explicaciones de la empresa por correo electrónico y teléfono, sin conseguir una respuesta satisfactoria. Por su parte, un portavoz de Springer Nature confirmó que su centro de operaciones contra la piratería y los problemas de seguridad ya conocía la existencia de esta organización y estaba trabajando con las autoridades competentes.
El caso se inscribe en un fenómeno más amplio conocido como paper mills, o fábricas de artículos científicos: redes comerciales que producen, distribuyen o manipulan manuscritos académicos y ofrecen servicios que pueden incluir la venta de puestos de autoría. Estas prácticas convierten la publicación científica en una mercancía y permiten que algunas personas obtengan méritos curriculares sin haber contribuido de manera real a la investigación. El artículo recuerda que un estudio de 2024 estimó que estas fábricas podrían representar alrededor del 2 % de los envíos de manuscritos a revistas científicas en distintas disciplinas. También establece paralelismos con otros casos en los que organizaciones han creado páginas que imitan revistas legítimas o han comercializado posiciones de autoría vinculadas a publicaciones de editoriales reconocidas.

Las consecuencias van mucho más allá del incumplimiento de las normas de publicación. La autoría científica implica responsabilidad sobre la metodología, los datos, los resultados y las conclusiones de un trabajo. Cuando se incorporan autores que no han contribuido de forma significativa, se dificulta la identificación de quienes deben responder por los posibles errores o irregularidades. Además, estas prácticas distorsionan la evaluación de la actividad investigadora, perjudican a quienes desarrollan su trabajo de manera rigurosa y pueden facilitar que resultados poco fiables entren en la literatura científica y sean utilizados posteriormente por otros investigadores. La advertencia de Fateman es especialmente relevante: cuando una publicación acumula autores sin una contribución claramente identificable, la responsabilidad individual puede diluirse y aumentar el riesgo de que los errores pasen inadvertidos.