Mejores prácticas de datos abiertos en Europa: resumen de estrategias clave para avanzar en la madurez de los datos abiertos

Publications Office of the European Union, Capgemini Invent, Page, M., Behrooz, A. and Moro, M., 2025 Open data best practices in Europe – A summary of key strategies for advancing open data maturity, Publications Office of the European Union, 2026, https://data.europa.eu/doi/10.2830/2338780

Los ecosistemas de datos abiertos con mayor madurez comparten varios elementos: orientación hacia los usuarios, gobernanza estructurada, calidad e interoperabilidad de los metadatos, apoyo y capacitación de los proveedores y evaluación permanente del impacto. Las políticas solo producen resultados cuando se traducen en procedimientos, herramientas, formación y mecanismos de coordinación concretos. Del mismo modo, un portal no alcanza su máximo valor por el número de conjuntos de datos que contiene, sino por su capacidad para hacerlos descubribles, comprensibles, accesibles, actualizados y reutilizables.

La primera dimensión destaca que disponer de una legislación o una estrategia nacional de datos abiertos no es suficiente: es necesario contar con estructuras de gobernanza, responsabilidades claramente definidas, procedimientos operativos, mecanismos de seguimiento y recursos que permitan llevar las políticas a la práctica. Entre las principales recomendaciones aparece la creación de foros permanentes y multiactor, en los que participen administraciones públicas, autoridades regionales y locales, universidades, empresas y sociedad civil. Estos espacios favorecen el intercambio de experiencias, permiten resolver problemas de implementación y facilitan una interpretación coherente de las obligaciones relacionadas con los datos abiertos. Austria, Chequia y Lituania ofrecen ejemplos de este tipo de estructuras de coordinación.

El informe concede también importancia a la creación de comunidades digitales de usuarios y proveedores de datos. Plataformas como las desarrolladas en Noruega, Italia o los Países Bajos permiten formular preguntas, compartir conocimientos, presentar proyectos, debatir problemas técnicos y establecer relaciones entre quienes producen los datos y quienes los reutilizan. La idea fundamental es pasar de un modelo puramente administrativo de publicación a un ecosistema colaborativo, en el que las necesidades de los usuarios contribuyan a orientar la producción y mejora de los datos.

Otro aspecto destacado es la necesidad de proporcionar asistencia técnica y financiación, especialmente a las administraciones locales y regionales que cuentan con menos recursos. En este ámbito, España aparece como ejemplo mediante la iniciativa Aporta, que proporciona asesoramiento técnico y metodológico a organismos públicos sobre datos abiertos y reutilización de la información del sector público. Estonia y Francia también han desarrollado programas que combinan orientación especializada, formación, financiación e infraestructura para ayudar a las administraciones territoriales a desarrollar proyectos de datos abiertos sostenibles.

La segunda dimensión se centra en los portales nacionales de datos abiertos, que deben funcionar como auténticas puertas de entrada a la información pública y no simplemente como grandes catálogos de conjuntos de datos. El informe recomienda que los portales sean fáciles de utilizar, permitan búsquedas avanzadas, ofrezcan APIs y SPARQL, posibiliten la previsualización de datos, incorporen mecanismos para solicitar nuevos conjuntos de datos y faciliten la comunicación entre usuarios y administraciones. También considera fundamental analizar el comportamiento de los usuarios para adaptar continuamente las funcionalidades del portal a sus necesidades.

España constituye uno de los ejemplos destacados en esta dimensión. Su portal nacional dispone de un sistema estructurado para solicitar conjuntos de datos que todavía no están disponibles, haciendo visibles las peticiones para que otros ciudadanos puedan sumarse y expresar su demanda. Este mecanismo convierte las necesidades de los usuarios en una fuente de información para orientar la publicación de nuevos datos. El informe considera que este enfoque favorece la participación, la transparencia y la confianza en los servicios públicos de datos.

La experiencia española también sobresale por la integración automatizada de datos procedentes de administraciones locales y regionales. Mediante sistemas de harvesting automático, los conjuntos de datos pueden incorporarse al catálogo nacional sin necesidad de realizar manualmente todo el proceso de actualización. Además, el portal integra conjuntos de datos dinámicos que pueden actualizarse con una frecuencia muy elevada, incluso cada minuto, y señala aquellos disponibles mediante APIs o servicios web. De este modo, se favorece la disponibilidad de información actualizada y reutilizable, especialmente importante en ámbitos donde los datos cambian constantemente.

La tercera dimensión considera que la apertura de los datos carece de gran utilidad si estos no están correctamente descritos, actualizados, estructurados y preparados para su reutilización. Por ello, el informe concede un papel central a la calidad de los metadatos, su integridad, actualización, interoperabilidad y adecuación al estándar europeo DCAT-AP. También se valoran aspectos como la utilización de formatos legibles por máquinas, los principios FAIR, las licencias estructuradas y las conexiones entre diferentes fuentes de información.

Una de las buenas prácticas identificadas consiste en establecer controles de calidad antes de que los conjuntos de datos sean publicados. España aparece nuevamente como ejemplo: los conjuntos que no cumplen los estándares establecidos no pueden publicarse hasta que los problemas de los metadatos hayan sido corregidos. Los sistemas de federación o carga manual generan informes que identifican los errores y permiten a los responsables solucionar las deficiencias antes de incorporar definitivamente el conjunto al catálogo. Este procedimiento pretende garantizar un nivel mínimo de calidad y mejorar la interoperabilidad de los datos.

El informe señala además que los controles automáticos deben complementarse con apoyo personalizado a los proveedores de datos. Italia utiliza registros de errores y comunicación directa con los responsables de los datos; Luxemburgo combina controles automatizados con asistencia individual; y Croacia mantiene reuniones periódicas con los proveedores para explicar los estándares y resolver problemas. La conclusión es que la calidad no se consigue únicamente mediante normas técnicas: requiere también formación, acompañamiento, asesoramiento y comunicación continuada con quienes publican los datos.

La cuarta dimensión introduce una cuestión fundamental: abrir datos no constituye un fin en sí mismo. Es necesario conocer quién utiliza los datos, cómo los utiliza y qué beneficios genera su reutilización. El informe propone medir el impacto en cuatro grandes ámbitos: gubernamental, social, medioambiental y económico. Entre los posibles resultados se incluyen una mayor eficiencia administrativa, transparencia y mejor toma de decisiones; beneficios en educación, salud, inclusión o alfabetización de datos; contribuciones a la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático; y efectos económicos relacionados con innovación, productividad, empleo y creación de empresas.

Los portales nacionales pueden convertirse en una herramienta fundamental para realizar este seguimiento. España, Francia e Irlanda utilizan estadísticas sobre visitas, descargas e interacciones para conocer qué datos despiertan mayor interés. En España, además, se realizan acciones para identificar y difundir casos de reutilización, incluyendo una comunidad de más de 400 pequeñas y medianas empresas que han desarrollado soluciones innovadoras utilizando datos abiertos. El informe destaca la importancia de combinar los indicadores cuantitativos con entrevistas, encuestas y contacto directo con los usuarios para comprender no solo cuánto se utilizan los datos, sino también por qué se utilizan, qué obstáculos existen y qué necesidades todavía no están cubiertas.

Otra estrategia consiste en hacer visible la reutilización mediante hackatones, seminarios, talleres, demostraciones y espacios donde se muestran aplicaciones desarrolladas a partir de datos públicos. Grecia utiliza hackatones para conectar administraciones, empresas y desarrolladores; Polonia dispone de un espacio específico para mostrar aplicaciones; y Lituania utiliza eventos y actividades públicas para presentar casos de éxito. Estas iniciativas ayudan a transformar los datos abiertos en productos, servicios, investigaciones y soluciones concretas y, al mismo tiempo, permiten demostrar a la sociedad el valor de mantener los datos disponibles.

El informe insiste finalmente en que el impacto debe evaluarse de forma periódica y estructurada. Polonia, Italia y Chipre han incorporado diferentes mecanismos de evaluación para conocer los usos de los datos y sus efectos, vinculando los resultados con la planificación y la mejora de las políticas públicas. La evaluación continua permite detectar nuevas necesidades, identificar tendencias y adaptar las estrategias nacionales en función de evidencias reales, en lugar de mantener políticas estáticas.