La inteligencia artificial generativa y la integridad científica: guía de la Office of Research Integrity de Estados Unidos

U.S. Department of Health and Human Services (HHS), Office of Research Integrity (ORI). Public Health Service Policies on Research Misconduct: 42 CFR Part 93 Guidance on Generative Artificial Intelligence.

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Office of Research Integrity (ORI) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos ha publicado en agosto de 2026 una guía específica sobre el uso de inteligencia artificial generativa en el contexto de la investigación científica y las posibles conductas de mala conducta investigadora.

El documento está dirigido especialmente a las instituciones y entidades que reciben financiación del Public Health Service (PHS) para investigación biomédica o conductual. Su propósito es orientar la evaluación de posibles casos de mala conducta científica en los que intervengan herramientas de IA generativa, dentro del marco establecido por la normativa 42 CFR Part 93. La guía es de carácter no vinculante y, en caso de conflicto, prevalece la regulación federal.

El documento parte de una idea importante: el uso de IA generativa no constituye por sí mismo una conducta de mala conducta científica. Los investigadores y las instituciones deben aplicar, en términos generales, las mismas buenas prácticas que utilizarían cuando no interviene la IA. Sin embargo, la utilización de estas herramientas puede generar situaciones de fabricación, falsificación o plagio, por lo que resulta fundamental evaluar si su empleo supone una desviación significativa de las prácticas aceptadas por la comunidad científica correspondiente. Para ello, los comités de investigación deben analizar todas las evidencias disponibles y contar con expertos científicos en el área de investigación afectada; además, ORI considera útil incorporar especialistas en IA cuando sea necesario comprender las herramientas utilizadas.

Uno de los principios centrales de la guía es la transparencia en el uso de IA. ORI recomienda que los investigadores identifiquen las herramientas de IA generativa empleadas durante la investigación, la preparación de manuscritos o la elaboración de propuestas de financiación y que expliquen cómo fueron utilizadas. Esta información puede contribuir a la reproducibilidad de la investigación y también servir como elemento de defensa frente a determinadas acusaciones de mala conducta. No obstante, declarar el uso de IA no garantiza que dicho uso sea considerado legítimo: si la utilización de la herramienta contradice las prácticas aceptadas por la comunidad científica, puede seguir constituyendo evidencia de mala conducta. Asimismo, el uso de IA para generar o procesar datos debe ser cuidadosamente verificado.

La guía presta especial atención a los problemas de fabricación y falsificación de datos. Un investigador debe comprobar los resultados obtenidos mediante procesos que incorporen IA, ya que la generación o modificación no declarada de datos puede constituir fabricación o falsificación. ORI incluso señala que algunas tecnologías aparentemente rutinarias pueden incorporar procesos automáticos de alteración de imágenes, como ocurre con determinadas cámaras de teléfonos inteligentes. En estos casos, corresponde al investigador demostrar, cuando proceda, que la alteración fue consecuencia de un error honesto y no de una conducta intencionada, consciente o imprudente.