Iwegbue, Annabel. «Could Bookstreaming Be the Answer to the Literacy Crisis?» 1000 Libraries Magazine, 2026.
El artículo analiza una tendencia emergente denominada bookstreaming, que consiste en retransmitir en directo sesiones de lectura a través de plataformas como Twitch, YouTube o Kick, y plantea si este nuevo fenómeno podría contribuir a revertir la preocupante disminución de los hábitos lectores, especialmente entre la Generación Z y la Generación Alfa.
La autora parte de datos que muestran un descenso continuado de la lectura recreativa, con menos personas leyendo libros por placer y un porcentaje creciente de jóvenes que afirman no disfrutar de la lectura. Este escenario se atribuye a múltiples factores, entre ellos la competencia de las redes sociales, la fragmentación de la atención y la creciente dependencia de herramientas de inteligencia artificial que ofrecen resúmenes en lugar de fomentar la lectura de las obras originales.
El impulso más visible de esta tendencia procede del popular streamer Kai Cenat, quien sorprendió a millones de seguidores al incorporar sesiones de lectura en directo a sus retransmisiones. En lugar de presentar una lectura perfecta, Cenat muestra un proceso completamente natural: se detiene cuando encuentra palabras desconocidas, busca su significado, relee fragmentos y comparte con su audiencia las dificultades normales que experimenta cualquier lector. Esta autenticidad ha generado una enorme identificación entre los jóvenes, transformando la lectura en una actividad social y participativa, alejada de la imagen tradicional de una práctica solitaria o exclusivamente académica. El éxito de estas emisiones ha llevado a otros creadores de contenido a seguir el mismo camino, contribuyendo a popularizar el fenómeno del bookstreaming.
El artículo incorpora la opinión de especialistas en educación, quienes explican que buena parte del atractivo del bookstreaming puede entenderse mediante el concepto psicológico de «body doubling», según el cual las personas mantienen con mayor facilidad la concentración cuando realizan una actividad junto a otras personas, aunque sea de forma virtual. Desde esta perspectiva, las retransmisiones de lectura crean una sensación de comunidad semejante a la que se produce en una biblioteca o en un club de lectura, reduciendo las barreras de entrada para quienes encuentran difícil comenzar a leer por iniciativa propia. Además, observar que incluso un creador de enorme éxito tropieza con palabras difíciles o necesita consultar un diccionario ayuda a normalizar el esfuerzo intelectual y disminuye el miedo al fracaso que muchos jóvenes asocian con la lectura.
La autora también aborda las limitaciones legales de esta práctica. Leer libros completos en directo puede vulnerar los derechos de autor cuando las obras siguen protegidas por copyright, por lo que los creadores deben extremar las precauciones. Como alternativa, se señala que existe un amplio patrimonio de obras de dominio público que pueden utilizarse libremente en retransmisiones sin infringir la legislación. Este aspecto resulta especialmente importante si el bookstreaming continúa creciendo como formato cultural y educativo, ya que será necesario encontrar fórmulas que permitan fomentar la lectura respetando al mismo tiempo los derechos de los autores y las editoriales.
El artículo concluye con un mensaje moderadamente optimista. Aunque todavía es demasiado pronto para determinar si el bookstreaming tendrá un impacto cuantificable sobre los índices de alfabetización o sobre los hábitos lectores de las nuevas generaciones, representa una propuesta innovadora que aprovecha precisamente los espacios digitales donde los jóvenes ya pasan gran parte de su tiempo. En lugar de considerar las plataformas de streaming únicamente como competidoras del libro, el fenómeno demuestra que pueden convertirse también en aliadas para crear comunidades lectoras, despertar la curiosidad por la literatura y transformar la lectura en una experiencia compartida, atractiva y social. Si esta tendencia consigue consolidarse, podría convertirse en una herramienta complementaria para bibliotecas, escuelas y programas de promoción de la lectura en un contexto marcado por la creciente crisis de la alfabetización y la disminución del tiempo dedicado a leer por placer.