¿Quiénes son más propensos al uso problemático de la IA? Un estudio vincula ciertos rasgos de personalidad con una dependencia excesiva

Kırcaburun, K. (2026). Dark Tetrad traits and problematic generative artificial intelligence use: the serial mediating role of individualism and intolerance of uncertainty. BMC Psychology. Publicado el 13 de junio de 2026. https://doi.org/10.1186/s40359-026-05012-4.

Un reciente estudio publicado en BMC Psychology analiza un fenómeno emergente: el uso problemático de la inteligencia artificial generativa, es decir, una utilización excesiva o compulsiva de herramientas como ChatGPT y otros asistentes conversacionales que puede interferir con la vida cotidiana. La investigación parte de la idea de que, al igual que ocurre con las redes sociales o los videojuegos, determinadas características psicológicas podrían predisponer a algunas personas a desarrollar patrones de dependencia hacia estas tecnologías. Para ello, el investigador Kağan Kırcaburun examinó una muestra de 677 usuarios adultos de IA generativa, evaluando tanto sus rasgos de personalidad como sus hábitos de uso.

El trabajo se centra en la denominada «Tétrada Oscura» de la personalidad, un conjunto de cuatro rasgos psicológicos: narcisismo, maquiavelismo, psicopatía y sadismo. Estos rasgos no implican necesariamente la existencia de un trastorno psicológico, sino tendencias de personalidad relacionadas con la búsqueda de poder, la manipulación, la impulsividad o la falta de empatía. Los resultados muestran que las personas con puntuaciones más elevadas en estos rasgos presentan una mayor probabilidad de hacer un uso desadaptativo de la IA generativa, especialmente cuando ese uso se convierte en una forma de afrontar la incertidumbre o de satisfacer necesidades personales de validación, control o autonomía.

La investigación identifica además dos factores psicológicos que actúan como mediadores entre la personalidad y el uso excesivo de la IA. El primero es el individualismo vertical, una orientación que enfatiza la competencia, el logro personal y el estatus social. El segundo es la intolerancia a la incertidumbre, entendida como la dificultad para aceptar situaciones ambiguas o respuestas incompletas. Según el estudio, las personas que experimentan un elevado malestar ante la incertidumbre tienden a recurrir con mayor frecuencia a la IA para obtener respuestas inmediatas, confirmación de sus ideas o una sensación de control, lo que puede reforzar patrones de dependencia tecnológica.

Otro aspecto interesante es que los mecanismos psicológicos varían parcialmente entre hombres y mujeres. En las mujeres, la relación entre el narcisismo y el uso problemático de la IA parece explicarse principalmente por el individualismo competitivo. En los hombres, además de este factor, desempeña un papel importante la intolerancia a la incertidumbre, lo que sugiere que diferentes perfiles psicológicos pueden conducir a comportamientos similares de dependencia tecnológica mediante procesos distintos.

Los autores advierten, sin embargo, que estos resultados no significan que utilizar frecuentemente herramientas de IA sea un indicador de personalidad oscura ni que la IA provoque dichos rasgos. Se trata de asociaciones estadísticas obtenidas mediante cuestionarios de autoinforme que ayudan a comprender qué personas podrían ser más vulnerables a desarrollar un uso compulsivo o poco saludable de estas tecnologías. La mayoría de los usuarios emplea la IA de forma funcional y beneficiosa, mientras que el estudio busca identificar factores de riesgo que permitan diseñar estrategias de alfabetización digital, prevención y bienestar psicológico en un contexto donde la IA forma parte cada vez más de la vida cotidiana.