
Alonso-Arévalo, Julio. “Alfabetización en inteligencia artificial: competencias, marcos de referencia y el papel de las bibliotecas en la era digital.” Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios 131 (enero-junio 2026): 9-23. Libro-BAAB131-008-024.pdf
La irrupción de la inteligencia artificial, especialmente de la inteligencia artificial generativa, ha transformado profundamente múltiples ámbitos de la sociedad contemporánea, desde la educación hasta la salud, la investigación, la economía y la comunicación cotidiana. En este escenario, el artículo plantea que la alfabetización en inteligencia artificial debe entenderse como una competencia esencial del siglo XXI, comparable en relevancia a la alfabetización digital surgida con Internet. Ya no se trata únicamente de saber utilizar herramientas tecnológicas, sino de comprender el funcionamiento interno de los sistemas algorítmicos, interpretar críticamente sus resultados y desarrollar capacidades para interactuar con estas tecnologías de manera ética, responsable y consciente. Libro-BAAB131-008-024.pdf
Uno de los aspectos centrales del trabajo es la definición amplia y multidimensional del concepto de alfabetización en inteligencia artificial. El autor explica que esta competencia no puede reducirse al simple uso instrumental de plataformas como ChatGPT, Gemini o Claude, sino que requiere comprender cómo operan los algoritmos, saber formular instrucciones eficaces (prompts), evaluar críticamente las respuestas generadas y reconocer problemas asociados como sesgos, alucinaciones, manipulación informativa o limitaciones derivadas de los datos de entrenamiento. Esta alfabetización incorpora, por tanto, dimensiones técnicas, cognitivas, éticas y comunicativas que exigen una formación mucho más compleja que la simple familiaridad tecnológica.
El artículo subraya además una preocupación creciente: existe una brecha importante entre el uso masivo de herramientas de inteligencia artificial y la verdadera comprensión de sus mecanismos de funcionamiento. Muchas personas, incluidos estudiantes universitarios y docentes, utilizan diariamente sistemas de IA sin entender realmente cómo producen sus respuestas ni cuáles son sus limitaciones epistemológicas. Esta situación puede generar una confianza excesiva en contenidos erróneos o sesgados, comprometer la integridad académica y favorecer la reproducción automática de desinformación. En este sentido, el autor insiste en que la alfabetización en IA debe integrarse con otras alfabetizaciones ya consolidadas, especialmente la alfabetización informacional, mediática, digital y de datos, ampliando así los marcos tradicionales de formación crítica.
Una parte sustancial del estudio analiza los principales marcos internacionales desarrollados para estructurar la enseñanza de estas competencias. Se examinan especialmente los modelos propuestos por la UNESCO, EDUCAUSE, la Association of College and Research Libraries y el World Economic Forum. Aunque cada uno presenta matices distintos, todos coinciden en varios principios fundamentales: la necesidad de formar pensamiento crítico, incorporar una dimensión ética, preparar a la ciudadanía digital para interactuar responsablemente con la IA y concebir el aprendizaje como un proceso continuo. Las diferencias principales radican en el público al que van dirigidos, el nivel de profundidad técnica y el contexto institucional en el que fueron diseñados.
Uno de los aportes más relevantes del trabajo es situar a las bibliotecas como actores estratégicos dentro de este nuevo ecosistema formativo. Históricamente, las bibliotecas han sido instituciones dedicadas a democratizar el acceso a la información y desarrollar usuarios críticos capaces de evaluar fuentes documentales. El artículo sostiene que esa misión debe ampliarse ahora hacia la alfabetización en inteligencia artificial, convirtiendo a las bibliotecas en espacios capaces de enseñar a interpretar contenidos generados algorítmicamente, detectar sesgos, combatir la desinformación y formar ciudadanos capaces de interactuar con estas herramientas desde una perspectiva ética y crítica. El papel del bibliotecario deja así de limitarse a la gestión documental para convertirse en mediador tecnológico y formador especializado.
El análisis de experiencias concretas en bibliotecas universitarias demuestra, sin embargo, que todavía existen desafíos importantes. Muchas bibliotecas han comenzado a ofrecer guías y recursos sobre herramientas de IA, pero suelen centrarse principalmente en enseñar el uso práctico de estas plataformas, dejando en segundo plano aspectos fundamentales como la ética, el pensamiento crítico o la comprensión técnica de los modelos. Además, persisten obstáculos como la falta de personal especializado, la rapidez con que evolucionan estas tecnologías, la necesidad permanente de actualización profesional y el riesgo de generar dependencia tecnológica en lugar de fomentar autonomía intelectual. Estos desafíos obligan a replantear la formación bibliotecaria y las estrategias institucionales de adaptación.
Finalmente, el artículo concluye que la alfabetización en inteligencia artificial representa uno de los grandes retos educativos, sociales y culturales del presente. El autor sostiene que no comprender el funcionamiento de estas tecnologías puede convertirse en un nuevo factor de desigualdad estructural, ya que quienes no adquieran estas competencias quedarán en desventaja tanto en el mercado laboral como en su capacidad de participar de forma informada en una sociedad cada vez más mediada por algoritmos. En este contexto, las bibliotecas públicas, universitarias y escolares están llamadas a desempeñar una función decisiva en la construcción de una ciudadanía digital crítica, democrática y capaz de ejercer un uso consciente de la inteligencia artificial, consolidándose como instituciones fundamentales en la transición hacia una sociedad algorítmica más equitativa.