
American Library Association (ALA). “Leading Public Library Groups Call for E-book Action.” American Library Association News, 26 de mayo de 2026. Disponible en: American Library Association (ALA)
Las principales organizaciones que representan a las bibliotecas públicas de Estados Unidos y Canadá han emitido una declaración conjunta reclamando cambios urgentes en los modelos de licencia y precios de los libros electrónicos. Entre las entidades firmantes se encuentran la Urban Libraries Council, la Public Library Association, la Canadian Urban Libraries Council, la Chief Officers of State Library Agencies y la Association for Rural & Small Libraries. Estas organizaciones sostienen que el crecimiento exponencial de la demanda de contenidos digitales está generando una presión financiera insostenible sobre las bibliotecas públicas.
El principal problema señalado es la diferencia entre la adquisición de libros impresos y la de libros electrónicos. Mientras que una biblioteca puede comprar un libro físico y prestarlo indefinidamente, los libros electrónicos suelen estar sujetos a licencias temporales o a límites de préstamos. Además, los precios que pagan las bibliotecas son considerablemente más altos que los que paga un consumidor individual. Según el comunicado, un lector puede adquirir un libro electrónico por unos 13 dólares, mientras que una biblioteca puede verse obligada a pagar 55 dólares o más por una licencia con una duración limitada.
El documento destaca que esta situación afecta directamente a la capacidad de las bibliotecas para garantizar un acceso equitativo a la lectura y al conocimiento. Las largas listas de espera para obtener títulos populares y el aumento constante de los costes dificultan que las bibliotecas cumplan su misión de promover la alfabetización, el aprendizaje permanente y el descubrimiento de nuevos autores. Los responsables de las organizaciones firmantes subrayan que las bibliotecas son actores fundamentales dentro del ecosistema editorial y que contribuyen significativamente a la difusión de obras y autores entre el público lector.
Como ejemplo de esta problemática, se menciona el caso de la novela Onyx Storm de Rebecca Yarros. Una biblioteca pública del condado de Jefferson destinó aproximadamente 3.300 dólares a la compra de 166 ejemplares impresos, mientras que gastó alrededor de 22.000 dólares en licencias de libros electrónicos del mismo título. Este caso ilustra cómo el acceso digital, lejos de reducir costes, puede representar una carga presupuestaria mucho mayor para las bibliotecas.
Las organizaciones firmantes no plantean una confrontación con editoriales y proveedores, sino una invitación al diálogo para desarrollar modelos sostenibles que beneficien a todas las partes implicadas. Reclaman precios más razonables, condiciones de préstamo más equilibradas y acuerdos que permitan a las bibliotecas seguir desempeñando su función social sin comprometer la viabilidad económica de sus servicios digitales. El objetivo final es garantizar que el acceso a los libros electrónicos y audiolibros siga siendo un derecho efectivo para todos los ciudadanos, independientemente de su capacidad económica o lugar de residencia.