
Yildirim, Ece. “Jury Selection Signals the Start of Elon Musk and OpenAI’s Blockbuster Court Battle.” Gizmodo, 27 de abril de 2026.
La selección del jurado ha marcado el inicio formal del esperado juicio entre Elon Musk y Sam Altman, una batalla legal que puede tener profundas consecuencias para la industria global de la inteligencia artificial. El proceso se desarrolla en un tribunal federal de Oakland bajo la supervisión de la jueza Yvonne Gonzalez Rogers. Tras la elección de un jurado de nueve personas, el juicio entra ahora en la fase de alegatos iniciales y se prevé que se extienda durante varias semanas.
El origen del conflicto se remonta a la fundación de OpenAI en 2015 como organización sin ánimo de lucro dedicada al desarrollo seguro y beneficioso de la IA. Musk fue uno de los cofundadores y principales financiadores iniciales, pero abandonó la organización en 2018. En 2024 demandó a OpenAI, a Altman, al presidente Greg Brockman y a Microsoft, alegando que traicionaron la misión original al transformar la entidad en una estructura orientada al beneficio económico. Según Musk, el giro empresarial vulneró los compromisos iniciales y permitió apropiarse de activos concebidos para el interés público.
OpenAI rechaza tajantemente esas acusaciones. La compañía sostiene que Musk conocía desde años atrás la necesidad de una estructura comercial para financiar el desarrollo de modelos avanzados, y afirma que sus ataques responden más a rivalidad empresarial que a principios éticos. OpenAI también subraya que Musk compite directamente con ellos mediante xAI, creadora del chatbot Grok. Desde esta perspectiva, el litigio sería también una pugna estratégica entre dos visiones del liderazgo tecnológico.
Lo que está en juego va mucho más allá de una disputa personal. Musk solicita daños multimillonarios —diversas fuentes los sitúan por encima de los 100.000 millones de dólares— y también pretende revertir la evolución corporativa de OpenAI, restaurando un mayor control sin ánimo de lucro. Incluso se ha informado de que pide la salida de Altman y Brockman de puestos directivos. Si prosperara, la sentencia podría alterar la estructura de una de las compañías más influyentes del mundo en IA generativa.
El juicio también promete revelar información interna sobre decisiones estratégicas, relaciones entre grandes tecnológicas y negociaciones privadas en el corazón de Silicon Valley. Está previsto que declaren figuras de primer nivel como Musk, Altman, Brockman y el CEO de Microsoft, Satya Nadella. Por ello, el caso no solo examina responsabilidades legales, sino también quién controlará la próxima etapa del desarrollo de la inteligencia artificial.