El acceso abierto y los mitos perdurables de los largos años 90

Corina MacDonald «Open Access and the Enduring Myths of the Long 1990s». Impact of Social Sciences, LSE 14 de septiembre de 2022,

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Las promesas de un coste reducido, un acceso más amplio y una difusión más rápida se convirtieron en argumentos de referencia para promover la comunicación académica en red, y estas afirmaciones se han convertido en pilares centrales del «movimiento de acceso abierto».

Cuando los académicos, los editores y los responsables políticos hablan de «acceso abierto», suelen basarse en un conjunto específico de referencias compartidas. Entre ellas se encuentran las declaraciones definitorias de Budapest (2001), Bethesda (2003) y Berlín (2003) (BBB) sobre el acceso abierto, los documentos gubernamentales y políticos, y los influyentes trabajos realizados por los defensores del acceso abierto durante las últimas tres décadas.

A pesar de la amplia gama de prioridades y enfoques sobre el acceso abierto, estas fuentes han dado forma a creencias de sentido común sobre sus beneficios, reforzando la impresión de un «movimiento de acceso abierto» unificado. El lenguaje desempeña un papel importante en la definición de los límites y principios de este movimiento, aprovechando términos como «apertura» y «acceso» para apoyar una visión específica de la producción de conocimiento y el bien público asociado a Internet como agente de cambio social.

El análisis de los textos escritos en el contexto de los debates de la década de 1990 sobre la publicación académica electrónica, en los que participaron destacados defensores como Stevan Harnad, Paul Ginsparg, Ann Okerson y Andrew Odlyzko. Aunque sus objetivos y perspectivas diferían, sus escritos mostraban un conjunto de creencias compartidas, a saber, que la publicación electrónica sería más barata, más rápida y de mayor alcance que la publicación en papel. Estas creencias influirían en las declaraciones del BBB y en el OA hasta el día de hoy.

A principios de la década de 1990 no era obvio que Internet fuera a ser ampliamente adoptado como medio de comunicación académica. Muchos académicos estaban preocupados por este nuevo y aparentemente anárquico medio. Los defensores de la publicación electrónica tuvieron que reunir una serie de discursos, metáforas e imágenes para demostrar la concordancia entre los valores y las funciones de la comunicación académica y las posibilidades de Internet. Las promesas de un coste reducido, un acceso más amplio y una difusión más rápida se convirtieron en argumentos de referencia para promover la comunicación académica en red, y estas afirmaciones se han convertido en pilares centrales del «movimiento de acceso abierto».

Prestar atención al uso del lenguaje en los discursos de la OA ayuda a poner de manifiesto la naturaleza política de cómo se forman los entendimientos del sentido común. El lenguaje utilizado en estos textos de la década de 1990 muestra una variedad de influencias, incluyendo los discursos ciberlibertarios y los elementos del utopismo tecnológico. El ciberlibertario imagina Internet como un espacio en el que las relaciones sociales se forman independientemente de la influencia del mundo «real», es decir, libre de la regulación gubernamental o administrativa o de las limitaciones del cuerpo físico o la geografía. Puede entenderse dentro de una larga historia de utopismo tecnológico, en la que el uso de una nueva tecnología se considera instrumental para lograr la transformación social deseada. La “Declaration of the Independence of Cyberspace” de John Perry Barlow, de 1996, evoca los principios básicos de este género: «El ciberespacio consiste en transacciones, relaciones y el propio pensamiento, dispuestos como una onda permanente en la red de nuestras comunicaciones. El nuestro es un mundo que está a la vez en todas partes y en ninguna, pero no es donde viven los cuerpos».

Esta visión de Internet como espacio incorpóreo borra las diferencias sociales reales de género, raza y clase, entre otras, para promover la tecnología como una herramienta igualitaria y universal. Gran parte de este lenguaje persiste en la configuración de la comprensión contemporánea del acceso abierto. Sin embargo, hay dos líneas de discurso que se han convertido en el centro de los argumentos en torno al acceso abierto y que han tenido una gran influencia en la configuración de la agenda del acceso abierto en los últimos treinta años.

El tema de la aceleración ha sido una característica constante en la historia del acceso abierto. A principios de la década de 1990, el problema (y la solución) de la publicación académica se planteó como una cuestión de coste y velocidad, contraponiendo el medio papel (lento y caro) y el electrónico (rápido y barato).

Como mantra orientador del acceso abierto, la «aceleración del descubrimiento» enmarca las complejidades del acceso global a la investigación en términos tecnológicos, confundiendo el bien público de la erudición con el acceso a la red. Esto ejerce presiones de prestigio y productividad sobre los académicos de todo el mundo. El lenguaje de la aceleración también ha facilitado la cooptación del OA por parte de las editoriales y otras entidades comerciales que promueven la eficiencia de los modelos de negocio algorítmicos y transaccionales para la comunicación académica.

Paul Ginsparg, que fundó el repositorio de preimpresos arXiv en 1991, evocó en ocasiones la idea de Marshall McLuhan de la «aldea global» para describir la comunidad de investigación científica conectada en red digitalmente. Esta metáfora ofrecía una imagen fácil de la colaboración y el intercambio, pero también insinuaba cómo las redes, el conocimiento y los mercados convergerían con las inversiones en infraestructuras del gobierno estadounidense en apoyo de la «superautopista de la información» en la década de 1990.

Hoy en día, la misma visión utópica de la inteligencia colectiva posibilitada por Internet sirve de fundamento a los modelos de negocio de las grandes empresas editoriales convertidas en proveedores de análisis de datos.

El lenguaje del OA proporciona un rico material de base para entender los últimos 30 años de política y práctica de la comunicación académica en red. Lo más sorprendente de este discurso es la coherencia entre el lenguaje político actual y las afirmaciones de los defensores del acceso abierto y la publicación electrónica que se remontan a principios de los años noventa.

Examinar este lenguaje más de cerca nos obliga a cuestionar el sentido común del acceso abierto. El ciberlibertarianismo de los años 90 se percibe a menudo como un conjunto de creencias distante e ingenuamente utópico, pero su influencia es omnipresente.