Mejorando la accesibilidad en los makerspaces.

Amelia M. Anderson and Abigail L. Phillips Meeting Every Maker: Enhancing accessibility in makerspaces. American Libraries, | May 2, 2022

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La Oficina del Censo de Estados Unidos informó en 2019 que 40,7 millones de estadounidenses -o alrededor del 12% de la población- tienen algún tipo de discapacidad. Las bibliotecas se esfuerzan por satisfacer las necesidades de los usuarios y del personal con discapacidades y por hacer que sus instalaciones sean accesibles para todos, pero hay un espacio que con demasiada frecuencia se deja de lado en estas conversaciones: el makerspace.

Reconociendo esta carencia, nuestro equipo de investigación se propuso explorar la accesibilidad de los makerspaces de las bibliotecas públicas. Lo hicimos a través de grupos de discusión con defensores de la discapacidad y partes interesadas, con el apoyo de una subvención del Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas. Cada makerspace es diferente, pero hubo algunos temas comunes en nuestras discusiones con los participantes. Descubrimos que los makerspaces no suelen diseñarse teniendo en cuenta la accesibilidad, a pesar de que muchos de los bibliotecarios con los que hablamos creen que la accesibilidad debería ser una característica fundamental de estos espacios. No existe una lista de comprobación sencilla o un paquete de inicio para diseñar los makerspaces para que sean accesibles desde el principio; en su lugar, los bibliotecarios suelen volver a modificar los espacios para hacerlos más accesibles, lo que puede suponer un reto y llevar mucho tiempo. También descubrimos que los usuarios con discapacidades no siempre se sienten cómodos pidiendo ayuda o no son conscientes de que esa petición es una opción.

Un obstáculo común para la accesibilidad es tener muebles que no son adaptables; las alturas de las mesas deben ser ajustables u ofrecer múltiples opciones de altura para los usuarios. Y una de las cosas más importantes que oímos fue que, aunque el propio espacio de creación sea accesible, no sirve de nada si el edificio en el que se encuentra no lo es. Algunas bibliotecas antiguas son difíciles de recorrer, y los espacios de creación suelen estar escondidos en la parte trasera del edificio.

Las bibliotecas de cualquier presupuesto pueden hacer sus espacios más accesibles. No es necesario que se trate de una renovación de gran presupuesto (aunque, por supuesto, hay cosas increíbles que se pueden hacer con un presupuesto mayor). Abogamos ante todo por hablar con los miembros de la población a la que se presta servicio. Cada comunidad tiene necesidades diferentes y es importante escuchar las opiniones de sus miembros. Intente mantener esas conversaciones con los propios usuarios con discapacidad en lugar de hacerlo sólo con los cuidadores o los familiares. Aprender directamente de las personas con discapacidad aumentará su capacidad para satisfacer realmente las necesidades de esta población.

En nuestra investigación, hablamos con un grupo diverso de usuarios y trabajadores de la biblioteca que viven con discapacidades sobre sus experiencias en los makerspaces de las bibliotecas públicas. Nos hicieron varias recomendaciones sobre cómo mejorar la accesibilidad. Para los usuarios con limitaciones de movilidad, las mesas y sillas que son fácilmente movibles y convenientes para subir o bajar permitirían una mayor autosuficiencia y un mejor uso del espacio. Para varios usuarios neurodivergentes, los ruidos, las luces y el entorno abarrotado del makerspace les dificultaban disfrutar de su experiencia; entre las posibles soluciones se encuentran cambiar la disposición de las luces, dar tiempo a los usuarios con discapacidades para tener un entorno más relajado (incluso limitando el número de usuarios que utilizan las instalaciones) y hacer adaptaciones para aquellos que son sensibles al ruido.

Hay muchas maneras de saber más sobre la comunidad de discapacitados de su biblioteca. Las tarjetas de comentarios son una pequeña forma de recopilar información. Para las personas que se sienten cómodas hablando en público, considere la posibilidad de reunir voluntarios para un grupo de trabajo o un grupo de discusión. Cualquier oportunidad de hablar con estos usuarios es una oportunidad de conocer mejor sus necesidades.

La discapacidad es algo que puede ocurrirle a cualquiera y debe formar parte de la conversación sobre equidad, diversidad e inclusión.

Tenemos que garantizar que todos los usuarios puedan explorar sus aficiones y pasiones en un espacio que no sólo sea accesible, sino también cómodo y acogedor. Estas consideraciones son fundamentales si queremos que los servicios bibliotecarios sean realmente inclusivos.