Espacios de creación para el aprendizaje creativo

La creatividad es la capacidad que tiene el ser humano para crear algo de otras ideas que son nuevas e interesantes, es decir, la capacidad para analizar y valorar nuevas ideas, resolviendo problemas que se presentan en el transcurso de la vida del ser humano y los desafíos que se presentan en lo académico y cotidiano. Podemos decir que la creatividad es un recurso para que el niño amplíe su conciencia y percepción del mundo que le rodea, ayudándole en el aprendizaje. Si la creatividad llega al aula, el niño crecerá en un ambiente rico y estimulante que fomentará la motivación, la capacidad crítica y la curiosidad en los niños.

El pensamiento creativo o pensamiento lateral es importante porque le da al ser humano la capacidad de descubrir conocimientos e ideas nuevas (Edward De Bono, 1989). Por ello es importante diseñar un programa poco estructurado, en el que el alumno pueda tomar decisiones, promoviendo experiencias que admitan las iniciativas de los alumnos. De este modo, el pensamiento innovador ayuda a las personas a inspirarse, experimentar y tomar riesgos para encontrar soluciones creativas.

Los makerspaces son lugares físicos que ofrecen oportunidades prácticas para que los estudiantes diseñen, experimenten, construyan e inventen. Un espacio de creación puede preparar a los niños para la industria 4.0 La cuarta revolución industrial (industria 4.0) cambiará fundamentalmente la forma en que trabajamos y vivimos, aunque todavía no se sabe con exactitud cómo serán nuestras futuras formas de trabajar. Entonces, ¿Cómo preparamos a nuestros hijos para algo que aún está por definir? Una manera de hacerlo es cultivar una mentalidad creativa junto con las disciplinas científicas y de ingeniería, para ello los makerspaces son una forma eficaz de hacerlo.

Un makerspace puede ayudar a los niños y jóvenes a desarrollar el tipo de habilidades creativas que serán vitales para el futuro empleo y el aprendizaje. Crear un espacio para mejorar la alfabetización digital en centros de educación infantil, escuelas, bibliotecas, museos y espacios comunitarios a través de diferentes métodos y herramientas favorece los entornos de aprendizaje creativo.