¿Podría un usuario en caso de contraer COVID-19 demandar a la biblioteca?

Can a Patron Who Gets Sick Sue the Library? Lawyer-librarian fields legal questions By Tomas A. Lipinski | December 2, 2020

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Un acuerdo exculpatorio, a veces conocido como exención de responsabilidad o exención de daños, es un acuerdo que una empresa u otra entidad puede utilizar cuando hay riesgo de daños a una persona por una actividad o evento que la entidad ofrece o patrocina. Al firmar el documento, el participante se compromete a eximir al patrocinador de cualquier culpa o responsabilidad por lesiones derivadas de una negligencia ordinaria. Las bibliotecas que emplean exenciones de responsabilidad suelen exigirlas a los usuarios que utilizan los makerspaces y los centros de artesanía, ya que esas actividades están directamente patrocinadas por la biblioteca y conllevan un alto riesgo de lesiones.

Recientemente, estos acuerdos se han invocado en el contexto de grandes reuniones políticas en las que los participantes decidieron no llevar mascarillas o cubiertas faciales y renunciaron a su derecho a demandar en caso de contraer COVID-19. La eficacia de estos acuerdos es una cuestión abierta, ya que ningún tribunal se ha pronunciado aún sobre su aplicabilidad, y algunos estados no permiten su uso en absoluto.

¿Puede una entidad gubernamental como una biblioteca pública utilizar un acuerdo de este tipo? Esta compleja cuestión jurídica depende de un análisis del tratamiento de la inmunidad soberana del gobierno, el orden público y el derecho de responsabilidad civil de un estado o localidad. Este tipo de análisis debe realizarse únicamente consultando con un asesor jurídico que esté familiarizado con estas cuestiones.

Algunas escuelas y bibliotecas preguntan si un menor de edad puede firmar un acuerdo exculpatorio, o si un padre puede firmar una renuncia en nombre de un hijo menor de edad. En general, si un usuario menor de edad firma un contrato como un acuerdo exculpatorio, puede ser anulable, y en muchos estados, los padres no pueden firmar en nombre de un hijo menor de edad. Sin embargo, como se ha señalado, muchos estados reconocen una excepción a esta norma en el contexto de las actividades sin ánimo de lucro patrocinadas, por ejemplo, por escuelas, voluntarios u organizaciones comunitarias. Parece lógico concluir que el uso voluntario de un makerspace de la biblioteca u otros servicios entraría dentro de esta misma norma, y que la firma de los padres que ejecutan la renuncia en nombre de un hijo menor sería válida.