Las bibliotecas son la última democracia

Libraries are the last great democracy. Rebeca Tien, 2020

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Las bibliotecas son el gran nivelador de la sociedad. Le dan la bienvenida a todas las personas, sin importar su edad, raza, credo, género, nivel de educación, riqueza o inclinación política. Las bibliotecas son el núcleo de una sociedad democrática porque ayudan a cada individuo a ser un mejor ciudadano a través de la construcción de la comunidad, la alfabetización y la igualdad de acceso a los recursos. Según una encuesta Pew realizada en 2015, más del 90% de los adultos consideran las bibliotecas públicas como “lugares acogedores y amistosos”, y cerca de la mitad han visitado o utilizado de alguna otra manera una biblioteca pública en los últimos 12 meses.

Para los afortunados que tienen una biblioteca en su vecindario, puede convertirse en un segundo espacio vital, un lugar para mantener a los niños seguros después de la escuela, para mantenerse frescos cuando las temperaturas de verano se disparan, y cálidos cuando las tormentas de invierno provocan cortes de energía. Y para aquellos que no tienen casa, la biblioteca es a menudo un santuario, un refugio seguro cuando los refugios no están abiertos, un lugar para descansar, recuperarse, reflexionar.

Las bibliotecas proporcionan información de servicios sociales vitales. Aquí es donde las personas con una grave desventaja socioeconómica se benefician. La importancia de una biblioteca como espacio social del vecindario está en el centro de la misión de la Biblioteca Pública. Durante la última década han renovado y reconstruido casi la mitad de sus bibliotecas con el objetivo de transformar los espacios “de centros del libro en centros comunitarios donde la gente pueda reunirse.

Para los nuevos estadounidenses que no hablan el idioma con fluidez y no están familiarizados con los recursos disponibles, las bibliotecas también se dedican activamente a ayudar a los inmigrantes a conectarse con los servicios que facilitan la transición y les ayudan a adaptarse a vivir en un nuevo país.

Debido a la crisis del COVID-19 las personas no han podido entrar en una biblioteca durante meses. y aunque los profesionales se están esfrorzando también reconocen que, por mucho que traten de conectarse creativamente con la comunidad, existen algunas barreras imposibles de superar.

tanto los bibliotecarios como los miembros de la comunidad están experimentando esa pérdida, las bibliotecas están haciendo progresos en la estructuración de sus instalaciones para poder comenzar a reabrir sus puertas de manera segura para un uso limitado, incluyendo el acceso crítico a los ordenadores y a Internet, han instalado escudos de plástico en los mostradores de referencia para que la estancia sea segura y han puesto en marcha estrategias de distanciamiento social, como limitar el número de usuarios en un momento dado. Aunque esto no reemplazará la alegría de hojear por los pasillos y encontrar tesoros, vale la pena el intercambio de poder saludar al personal cara a cara por un amistoso y muy añorado “hola”.