Rediseño de la Biblioteca Universitaria de Princeton para apoyar los nuevos métodos de aprendizaje e investigación

 

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La velocidad y la escala del cambio al que se enfrentan las bibliotecas académicas en los últimos años no tiene precedentes. Estamos yendo más allá del concepto de biblioteca como un lugar finito con colecciones tradicionales hacia el de una biblioteca considerada como un socio colaborativo en la investigación, la enseñanza y el aprendizaje. Contar con instalaciones de última generación es esencial para proporcionar orientación experta, capacidad de descubrimiento y acceso a los recursos de conocimiento de un mundo en rápida evolución.

 

La Biblioteca Firestone, una de las nueve ubicaciones de la Biblioteca de la Universidad de Princeton (PUL), abrió sus puertas en 1948 como la primera gran biblioteca universitaria estadounidense construida después de la Segunda Guerra Mundial. Guiada por 11 principios, la renovación de Firestone tenía como objetivo redefinir, repensar y revitalizar este eje de la vida en el campus. Las colecciones de la Biblioteca de la Universidad de Princeton incluyen 10 millones de volúmenes impresos, 2 millones ubicados en Firestone, así como 5 millones de manuscritos, 400.000 obras impresas raras o significativas, miles de revistas y 2 millones de artículos no impresos en más de 200 idiomas. PUL también proporciona acceso in situ y remoto a extensas colecciones de bases de datos, texto digital, datos e imágenes.

El proyecto se centró en la creación de un edificio adecuado para apoyar los servicios bibliotecarios modernos y los enfoques contemporáneos de la erudición, a la vez que proporcionaba espacios de estudio y trabajo inspiradores y flexibles. La renovación también incorporó una serie de características sostenibles, que mejoraron en gran medida la eficiencia energética del edificio.

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Aunque se ha mantenido el clásico exterior gótico colegial de Firestone, la renovación ha cambiado enormemente el interior de 430.000 pies cuadrados. (Las adiciones al edificio original fueron hechas previamente en 1971 y 1988.)

Al entrar hoy en día en la Biblioteca Firestone, los usuarios y visitantes son recibidos por una luz natural en cascada en sus espacios abiertos donde las paredes de vidrio reflejan a los estudiantes que estudian en grupos pequeños, escondidos en sus lugares favoritos o tumbados en cómodos sillones.

Múltiples pisos por encima y por debajo ofrecen muchos más espacios inesperados y únicos para la investigación, zonas de estudio y de trabajo en grupo, que han sido cuidadosamente diseñadas para adaptarse a las necesidades de los estudiantes de la actualidad.

Aulas tecnológicamente equipadas con capacidades de e-learning, que ofrecen lugares para que los profesores enseñen utilizando las colecciones y permiten a los especialistas en bibliotecas realizar talleres sobre temas que van desde la alfabetización informativa hasta la gestión de datos de investigación.

Un estudio de imágenes digitales que permite la digitalización ampliada de libros y otros materiales bibliotecarios, haciendo posible que personas de todo el mundo tengan acceso a materiales bibliotecarios en línea de forma gratuita.

Instalaciones de almacenamiento de alto nivel de seguridad y control ambiental para Libros Raros y Colecciones Especiales, que proporcionan acceso seguro a materiales que van desde un “Libro de los Muertos” egipcio (alrededor del año 1250 a.C.) hasta los documentos de Toni Morrison, Premio Nobel, al Profesor Robert F.  Goheen Emérito de  Princeton en Humanidades.

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La renovación tiene como objetivo a crear una atmósfera de ‘laboratorio humanístico’ que proporciona espacios de confort y deleite y apoye las oportunidades de creación, inspiración y contemplación de estudiantes e investigadores. En resumen: El objetivo era transformar la Biblioteca Firestone en una biblioteca innovadora del siglo XXI.