Desembalo mi biblioteca

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En desembalo mi biblioteca Walter Benjamin en los que expresa su pasión por coleccionar, y de alguna de las recompensas que obtiene el coleccionista. En estos textos Benjamin nos va enseñando algunos tesoros de su colección: libros escritos por enfermos mentales, libros escritos para criadas en el siglo XIX, o libros infantiles. Son libros que  quizá no tengan un gran valor por ellos mismos, pero que “tienen cosas que decir sobre su época mucho más notables que gran parte de los escritores que triunfaron”. Por ejemplo, la colección de libros para niños de Benjamin le permitió establecer con precisión la fecha y las circunstancias en las que el árbol de navidad entró en las casas alemanas, sustituyendo a las pirámides de luces.

 

Desembalo mi biblioteca. Aquí está. No se encuentra aún instalada en los estantes, todavía no la ha envuelto el tedio ligero de la clasificación. Tampoco puedo recorrer sus hileras para revisarla, acompañado de interlocutores amigos. Pero no teman. Aquí me limito a rogarles que se trasladen conmigo entre el desorden de cajas desclavadas, en un ambiente saturado de polvo de madera, sobre un suelo cubierto de papeles rotos, en medio de unas pilas de volúmenes exhumados hace muy poco a la luz del día tras dos años de oscuridad, para compartir desde el principio, en alguna medida, algo del ánimo, nada elegíaco sino, al contrario, impaciente, que despiertan los libros en el auténtico coleccionista

… Entre todas las formas de procurarse libros, la más gloriosa, se piensa, es la de escribirlos uno mismo. Muchos de ustedes recordarán con simpatía la inmensa biblioteca que, en su pobreza, reunió con el tiempo el maestro de escuela Wuz, en Jean Paul, escribiendo él mismo, ante la imposibilidad de comprarlas, todas las obras cuyos títulos le interesaban en los catálogos de feria. Los escritores son, efectivamente, personas que escriben libros no por pobreza, sino por insatisfacción con los libros que podrían comprar pero que no les complacen.

… Las compras del coleccionista de libros ofrecen muy poca semejanza con las que efectúan, en una librería, un estudiante para conseguir un manual de enseñanza, un hombre de mundo para hacer un regalo a su dama, o un viajante de comercio para que se le haga más corto el próximo trayecto de ferrocarril. Mis compras más memorables las he hecho estando de viaje, en condición de transeúnte. La entrada en posesión y la apropiación pertenecen al dominio de la táctica. Los coleccionistas son individuos dotados de instinto táctico; en su experiencia, cuando se trata de conquistar una ciudad extranjera, la tienda de libros antiguos más pequeña puede significar una fortaleza, la papelería más alejada una posición clave.

Pasaje de Walter Benjamin “Desembalo mi biblioteca”

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