Libros que hablan de canciones

libros2by2bcanciones

Radio USAL

Escuchar en  Podcast

Ir a descargar

La música y la escritura siempre han ido de la mano, hay grandes autores que se sienten influenciados por la música y que en sus libros a menudo introducen música como un referente cultural de su propia identidad.Esta semana dedicaremos nuestro programa de música “con la música a otra parte” de Radio USAL a este tema. Decir que nos ha costado encontrar las canciones, si es más común encontrar canciones que hablan de libros, a las que también dedicaremos un programa, pero en esta ocasión se trata de hablar de canciones que aparecen dentro de un relato literario.

Antonio Muñoz Molina “El Jinete Polaco”. “Riders on Storn” The Doors

Casi todos los libros de Antonio Muñoz Molina, gran aficionado al Jazz, empezando por el título del primero que escribió “El Otoño en Lisboa”, hablan o recogen secuencias donde se habla de músicos del Jazz o del pop.

“La profesora de gimnasia y de hogar, a la que llaman la Medusa, y de la que dicen que le gustan las mujeres, veo sus pechos saltando bajo la camiseta, me van a sacar a la tarima para que lea un trabajo de literatura que no he hecho y yo estoy teniendo una suave y sigilosa erección, pensando en ella, viéndola correr por el patio de cemento, imaginando que estoy en el Martos y viene hacia mí y se adhiere a mi vientre mientras suena en la máquina de discos una canción bronca y golfa de los Rolling Stones, It’s only rock’n’roll but I like it, pero de cualquier modo me gustan mucho más los Doors, no hay nadie como Jim Morrison, nadie que murmure o grite o escupa esas palabras, Riders on the storm, los jinetes cabalgando en una noche de tormenta, yo mismo, solo, fugitivo de Mágina, cabalgando en la yegua de mi padre, no hacia la huerta, sino hacia otro país, viajando en un coche por una carretera que no termina nunca, esa canción de Lou Reed, fly, fly away, márchate, vuela lejos, o la otra, la de Jim Morrison, viaja hacia el fin de la noche, toma la autopista hacia el fin de la noche…. pero si cerraba los ojos y me dejaba adormecer por el tabaco y graduaba el volumen del tocadiscos podía escuchar truenos lejanos y un rumor de tormenta y cascos de caballos mientras surgía de la nada la voz de Jim Morrison cantando como una promesa y una letanía Riders on the storm.”

Antonio Muñoz Molina “El Jinete Polaco”

Murakami “De que hablo cuando hablo de correr” y  Reptile de Eric Clapton

“Otro de los autores que utiliza recurrentemente música en sus libros es Haruki Murakami. Todos los libros de Murakami tienen música, y no es extraño durante años como el cuenta en su libro “De que hablo cuando hablo de correr” tuvo un pub donde se ponía música. Y en este mismo libro dice:

“Cuando corro, por lo general, escucho música rock. A veces también jazz. Pero, desde el punto de vista de la adecuación al ritmo de carrera, el rock se me antoja lo más recomendable como acompañamiento. Por ejemplo, los Red Hot Chili Peppers, los Gorillaz, o los Beck, o grupos más antiguos, como los Creedence Clearwater Revival o los Beach Boys. Lo mejor es un ritmo lo más simple posible.

Cuando empiezo a correr. Los vientos alisios me azotan el rostro y veo en lo alto una garza blanca que cruza el cielo con sus dos patas debidamente alineadas, al tiempo que aguzo el oído para escuchar mi añorada música de los Lovin’ Spoonful.”

Ayer corrí mientras escuchaba Beggars Banquet de los Rolling Stones. El coro funky que acompaña con su hoh-hoo la canción Sympathy for the Devilresulta perfecto para correr. La víspera corrí escuchando Reptile, de Eric Clapton. A ninguno de los dos se les puede poner ni una sola pega. Te llegan al alma. Nunca me canso de escucharlos. Especialmente Reptile, que me he puesto un montón de veces para correr. Si me permiten que les dé mi opinión, les diré que Reptile es un álbum ideal para escucharlo mientras uno corre suavemente por la mañana. No es forzado ni artificioso, en absoluto. Su ritmo es siempre definido y su melodía muy natural. Mi consciencia va siendo suavemente atraída por la música y, a su son, mis dos piernas se ven impulsadas rítmica y regularmente hacia delante y hacia atrás, y así sucesivamente”

Murakami “De que hablo cuando hablo de correr” y  Reptile de Eric Clapton

 

 Nick Hornby “Alta fidelidad” y «Only Love Can Break Your Heart», de Neil Young

 

Pero sin lugar a dudas el libro más recurrente sobre música y literatura es “Alta fidelidad” de Nick Hornby donde la fidelidad musical y la fidelidad al amor se entrecruzan en una huida hacia una renacida adolescencia de un treintañero que regenta una tienda de vinilos en Londres.

 

“Fue con ella cuando me ocurrió lo más importante, las cosas que aún me definen. Algunas de mis canciones preferidas: «Only Love Can Break Your Heart», de Neil Young; «Last Night I Dreamed That Somebody Loved Me», de los Smiths; «Call Me», de Aretha Franklin; «I Don’t Wan’t to Talk About It», de quien sea. Y luego, «Love Hurts», «When Love Breaks Down» y «How Can You Mend a Broken Heart», y también «The Speed of Sound of Loneliness» y «She’s Gone», y «I Just Don’t Know What to Do with Myself», y qué sé yo. Hay canciones de  éstas que he escuchado por término medio al menos una vez por semana (trescientas veces el primer mes, y después de vez en cuando) desde que tenía dieciséis, diecinueve o veintiún años. ¿Cómo no va a dejarte eso magullado por algún sitio? ¿Cómo no te va a convertir eso en una persona fácilmente rompible en mil trocitos, cuando tu primer amor se va al garete? ¿Qué fue primero: la música o la tristeza? ¿Me dio por escuchar música porque estaba triste? ¿O es que estaba triste porque escuchaba música? ¿No te convierten todos esos discos en una persona de tendencia melancólica? “

“Alta fidelidad” de Nick Hornby

Javier Cercas y Soldados de Salamina y “Suspiros de España”

Una escena inolvidable en su transposición de esta novela al cine es la imagen del soldado republicano cantando y bailando “Suspiros de España” asiendo el fusil tal como si fuera una mujer.

“El hombre tocaba y la mujer cantaba. Tocaban, sobre todo, pasodobles: lo recuerdo muy bien porque a Conchi le gustaban tanto los pasodobles que había intentado sin éxito que me inscribiera en un cursillo para aprender a bailarlos, y sobre todo porque fue la primera vez en mi vida que oí la letra de Suspiros de España, un pasodoble famosísimo del que yo ni siquiera sabía que tenía una letra:

Quiso Dios, con su poder,
fundir cuatro rayitos de sol
y hacer con ellos una mujer,
y al cumplir su voluntad
en un jardín de España nací
como la flor en el rosal.
Tierra gloriosa de mi querer,
tierra bendita de perfume y pasión,
España, en toda flor a tus pies
suspira un corazón.
Ay de mi pena mortal,
porque me alejo, España, de ti,
porque me arrancan de mi rosal.

Pero me fijé en él, como todos mis compañeros, porque mientras nosotros paseábamos por el jardín él siempre estaba sentado en un banco y tarareando algo, canciones de moda y cosas así, y una tarde se levantó del banco y se puso a cantar Suspiros de España. ¿Lo has oído alguna vez? Claro, dijo Pere. Es el pasodoble favorito de Liliana, dijo Sánchez Mazas. A mí me parece muy triste, pero a ella se le van los pies en cuanto oye cuatro notas. Lo hemos bailado tantas veces…

“Que en vez de quedarse sentado en el banco, tarareando por lo bajo como siempre, aquella tarde se puso a cantar Suspiros de España en voz alta, y sonriendo y como dejándose arrastrar por una fuerza invisible se levantó y empezó a bailar por el jardín con los ojos cerrados, abrazando el fusil como si fuera una mujer, de la misma forma y con la misma delicadeza, y yo y mis compañeros y los demás soldados que nos vigilaban y hasta los carabineros nos quedamos mirándolo, tristes o atónitos o burlones pero todos en silencio mientras él arrastraba sus fuertes botas militares por la gravilla sembrada de colillas y de restos de comida igual que si fueran zapatos de bailarín por una pista impoluta, y entonces, antes de que acabara de bailar la canción, alguien dijo su nombre y lo insultó afectuosamente y entonces fue como si se rompiera el hechizo, muchos se echaron a reír o sonrieron, nos echamos a reír, prisioneros y vigilantes, todos, creo que era la primera vez que me reía en mucho tiempo.”

Lorenzo Silva “Música para feos” y Embrujada de Tino Casal

El último libro de Lorenzo Silva es una experiencia transmedia con música que podemos leer mediante un código QR en cada capítulo del libro. En el capítulo I aparece esta escena en la que se conocen  dos perdedores treintañeros mientras suena Embrujada de Tino Casal

“En la pista estaba, moviéndome con mi poca gracia habitual, cuando en los altavoces empezó a sonar una melodía que reconocí en seguida. Pese a no haber nacido yo aún cuando alcanzó el éxito, había perdurado luego los años suficientes para que llegara a formar parte de mi memoria. Además coincidía que me gustaba la canción, como me gustaba el cantante, uno de esos que desbordan las estrecheces de su tiempo y su lugar y que quizá por ese mismo motivo tienen propensión a malograrse prematuramente. Este no había sido una excepción: se había matado en un accidente de tráfico cuando yo tenía apenas seis años y él poco más de cuarenta. Al intérprete lo reconocí en seguida, pero tardé unos segundos en recordar el título de la canción: Embrujada. Me gustaba de veras, incluso cuando no estaba bebida, pero noté que con dos gin-tonics me arrastraba de forma irresistible y me dejé llevar. Me olvidé de Alba, de la sordidez del antro, del fracaso de mi vida y de la fealdad de los días; el que había dejado atrás y el que me esperaba a la vuelta de unas pocas horas, en cuanto el sol volviera a asomar por el horizonte que nunca se veía en Madrid. Me abandoné al ritmo frenético, a aquella voz que en la grabación restallaba vibrante como un látigo y que desde hacía un par de décadas ya no sonaba sobre la tierra, a la música que la acompañaba y la envolvía.”

Lorenzo Silva “Música para feos”

Almudena Grandes “El Lenguaje de los Balcones” y Los Módulos Todo Tiene su fin

Aunque tu no lo sepas es un poema de Luis García Montero, que adapto y puso música Quique González y que canto Enrique Urquijo con los problemas. Y también una película. El poema pertenece al libro Habitaciones separadas (1994) de Luis García Montero. Inspirado por este poema, Quique González compuso una canción con el mismo título para Enrique Urquijo, que éste publicó con su grupo Los Problemas en el disco Desde que no nos vemos (1998). Quique González suele interpretarla en sus conciertos e incluyó una versión en su disco Pájaros mojados (2002). El poema también sirvió de inspiración para el relato «El vocabulario de los balcones» que Almudena Grandes, mujer de García Montero, incluyó en su libro Modelos de mujer (1996). Basándose en este relato, Juan Vicente Córdoba dirigió en 2000 la película “Aunque tú no lo sepas” que canta Clara Lago

En este libro también aparece la canción de Los Módulos “Todo Tiene su fin

“Es que es lo que le faltaba ya, al tío, que le gusten Los Módulos. Yo asentía en silencio y, a veces, sin darme cuenta del todo, tarareaba aquella infamia sin mover los labios, siento que ya llegó la hora, que dentro de un momento, te alejarás de mí, porque yo no había nacido en un pueblo de Jaén, como Angelita, sino en la Clínica de la Milagrosa, puro Chamberí, y por eso podía permitirme ciertas debilidades arabescas que jamás me atrevería a confesar en voz alta.”

 

Almudena Grandes “El Lenguaje de los Balcones”

Enrique Vila Mata “Aire de Dylan” y Bob Dylan – Knockin’ on Heaven’s Doors

 

En “Aire de Dylan aparece el tema de Bob Dylan “Knockin’ on Heaven’s Door (s) 1973 Pat Garrett y Billy The Kid es un western de 1973 procedente de EE. UU., dirigido por Sam Peckinpah y protagonizado por los conocidos actores James Coburn y Kris Kristofferson. La película también cuenta con Bob Dylan para la música (aparte de actuar), lo cual dio lugar a la banda sonora del mismo nombre.

“Al igual que Dylan, mi padre fue un raro. Y al igual que éste, consiguió que la gente lo adorara, sobre todo porque no sabían muy bien quién era y podían imaginarlo a su gusto. Mi padre a veces se parecía a Bob Dylan en su papel de Alias, en la película sobre Pat Garret.”

Vila Mata “Aire de Dylan”

David Foenkinos  “Lenon” y The Beatles «Lucy in the Sky with Diamonds»

 

Foenkinos escribe una biografía única, con un Lennon que cuenta en primera persona su infancia, la compleja relación con sus padres, su primer matrimonio, la tormentosa historia de los Beatles, su amor con Yoko Ono y su filosofía de vida. Las palabras e ideas de quien decidió que el mejor modo de conseguir una reacción política era recibir a la prensa sin moverse de su cama, cobran, en esta época de crisis, una inusitada actualidad. “Imagina otro mundo posible” “Es la mayor historia de amor del siglo XX… Puede leerse como un antídoto a la falta de compromiso del ser humano”. David Foenkinos

“Todo el mundo creyó que «Lucy in the Sky with Diamonds» quería decir LSD. Yo no podía creerlo. ¿Sería mi inconsciente? Después de esta historia, revisé las iniciales de todas mis canciones para buscar mensajes cifrados, pero no encontré nada, no había nada que encontrar. Nadie me creía cuando les decía que me había inspirado en un dibujo de mi hijo. De todos modos, siempre que quise desmentir algo, nadie me creyó. A Paul seguro que le habrían creído, con su cara de chico serio. Yo era demasiado intelectual, demasiado perverso para que creyeran en la castidad de mi imaginación. Qué importa. Lo gracioso es que un investigador francés acababa de descubrir el esqueleto más antiguo del mundo. Y en el momento del descubrimiento ponían mi canción en la radio. Entonces lo llamó Lucy. Fuerte, ¿no? Eso es más fuerte que saber si la canción era o no era una oda a la droga.”

David Foenkinos  “Lenon”

Blue Jean “Canciones para Paula” y labios compartidos” de Maná

Blue Jean es el pseudonimo del escritor español Francisco de Paula Fernández González, superventas entre los adolescentes, autor del género juvenil romántico. Su carrera de escritor comenzó en su blog, donde publicó por capítulos su primera novela Canciones para Paula, y que llegó a a superventas gracias al “boca a boca” que le permitió firmar contrato con la editorial Everest para publicarla en 2009; el mismo año salió ¿Sabes que te quiero? y en 2011 Cállame con un beso, el último libro de esta trilogía dirigida a lectores adolescente.

“Mira su reloj. ¿Qué estará haciendo ella ahora? ¿Y si la llama? No, no quiere ser pesado. No quiere molestarla. ¿Qué le podría decir, además? Si ya la ve cada día en clase… No, no puede ser un pesado. ¿Un SMS? No, tampoco. Eso sería peor aún. ¿Y si luego no le contesta como ha pasado otras veces? Se pone nervioso, tenso. Cree que a ella él le importa lo más mínimo. Es duro amar en silencio.
El ordenador. Internet. Seguro que a esta hora anda en el Messenger. Últimamente entra mucho, más de lo habitual. Aunque a veces tarde en contestarle. Silencios largos. Silencios eternos.
Mario entra en su MSN, y teclea la clave, «Paulatq». No está. Sale del MSN y vuelve a escribir la contraseña. Diez veces en media hora. No aparece.
Finalmente, derrotado, se tumba en la cama con la almohada sobre la cabeza. En su PC suena Labios compartidos.”

Blue Jean “Canciones para Paula”

 Manuel Rivas “Que me quieres amor – el saxo en la niebla” y Antonio Aguilar, “Te Traigo en Mi Cartera”

Uno de los cuentos del libro del escritor gallego Manolo Rivas es El saxo en la Niebla” donde habla de las bandas de música de los años 40 y 50 que amenizan las fiestas patronales de las aldeas y parroquias. Se trata de la preciosa historia de un chaval que toca con la orquesta y que se enamora de una chica “la chinita” Y esto sucede mientras tocan “Te Traigo en mi cartera” de Antonio Aguilar

 

“¡Qué tipos los de la Orquesta Azul! Tenía la íntima sospecha de que nos lloverían piedras en el primer palco al que había subido con ellos. ¡Eran tan generosos en sus defectos! Pero pronto me llevé una sorpresa con aquellos hombres que cobraban catorce duros por ir a tocar al fin del mundo. «¡Arriba, arriba!», animaba Matías. Y el vaivén revivía, y se enredaban todos en un ritmo que no parecía surgir de los instrumentos sino de la fuerza animosa de unos braceros.

Yo te he de ver y te he de ver y te he de ver aunque te escondas y te apartes de mi vista.

Intentaba ir al mismo ritmo que ellos, por lo menos en el vaivén. Por momentos, parecía que un alma aleteaba virtuosa sobre mí, y me sorprendía a mí mismo con un buen sonido, pero enseguida el alma de la orquesta huía como un petirrojo asustado por un rebuzno.

—¡Vas fenomenal, chaval! ¡Tocas como un negro, tocas como Dios!
Me di cuenta de que estaba tocando sin preocuparme de si sabía o no. Todo lo que había que hacer era dejarse ir. Los dedos se movían solos y el aire salía del pecho sin ahogo, empujado por un fuelle singular. El saxo no me pesaba, era ligero como flauta de caña. Yo sabía que había gente, mucha gente, bailando y enamorándose entre la niebla. Tocaba para ellos. No los veía. Sólo la veía a ella, cada vez más cerca.

Ella, la Chinita, que huía conmigo mientras Boal aullaba en la noche, cuando la niebla se despejaba, de rodillas en el campo de la feria y con el chal de lana entre las pezuñas.

Aurora de rosa en amanecer nota melosa que gimió el violín novelesco insomnio do vivió el amor. boleto “Convergencia

Rainbow Rowell  . Eleanor and Park y The Smiths “How Soon Is Now”

Eleanor es la nueva chica en la ciudad, y nunca se ha sentido más sola. Con toda su ropa que no combina, loco cabello rojo y caótica vida familiar, no podría destacar más incluso si lo intentara. Entonces se sienta en el autobús al lado de Park. Silencioso, cuidadoso, y, a los ojos de Eleanor, imposiblemente genial, Park ha descubierto que pasar bajo el radar es la mejor forma de salir adelante. Lentamente, de manera constante, a través de conversaciones nocturnas y una pila de cassettes mezclados cada vez más grande, Eleanor y Park se enamoran. Se enamoran de la forma en que lo haces la primera vez, cuando tienes 16, y tienes nada y todo que perder… Establecida en el transcurso de un año escolar en 1986, Eleanor y Park es divertida, triste, impactante y verdadera; un exquisito viaje a la nostalgia para cualquiera que jamas haya olvidado a su primer amor.

“—Y qué —empezó a decir él sin saber cómo iba a continuar—. ¿Te gustan los Smiths?

Tuvo cuidado de no soplarle el aliento.

Ella alzó la vista, sorprendida. Confusa, quizás. Park señaló el libro, donde la nueva había escrito «How Soon Is Now?» en grandes letras verdes.

Aquella noche, mientras hacía los deberes, Park grabó una cinta con todas sus canciones favoritas de los Smiths, además de unos cuantos temas de Echo and the Bunnymen y de Joy Division.”

Rainbow Rowell  . Eleanor and Park

Brett Easton Ellis “American Psycho” y The Tokens “The Lions Sleeps Tonight”

Mucho se ha hablado de American Psycho. Y lo cierto es que había razón para tanta polémica, pues esta novela de Bret Easton Ellis constituye una de las críticas más feroces que un escritor norteamericano ha hecho a su propio país: una sociedad autocomplaciente y orgullosa de sí misma. Para su denuncia, el autor ha escogido un camino arriesgado: Patrick Bateman, el protagonista de American Psycho, no es un rebelde ni un paria; Patrick es un joven de éxito que, sin embargo, también es capaz de violar, torturar y asesinar.

“Vuelvo a mi casa y le deseo buenas noches a un portero que no conozco (podría ser cualquiera) y luego entro en mi cuarto de estar desde el que se domina la ciudad. El sonido de los Tokens cantando «The Lion Sleep Tonight» llega desde las luces de la máquina de discos Wurlitzer 1015″

rett Easton Ellis “American Psycho”

Elvira Lindo “Manolito gafotas” –  Joselito “Campanera”

El genial retrato de un chico de barrio, con todo el poder de la ironía y la crítica social de Elvira Lindo tiene su propia banda sonora “La Campanera” canción muy popular de los años 50 interpretada por el niño prodigio y posteriormente malogrado Joselito,  no podría ser de otra manera

Igual que yo me merezco que mi abuelo me llame: Manolito, El Nuevo Joselito: Porque mi abuelo me enseñó su canción preferida, que se llama Campanera, y que es una canción muy antigua, de cuando no había water en la casa de mi abuelo y la televisión era muda. Algunas noches jugamos a Joselito, que era el niño antiguo que la cantaba en el pasado, y yo le canto la canción y luego hago que vuelo y esas cosas, porque si no jugar a Joselito, una vez que acabas de cantarCampanera, se convierte en un rollo repollo. Además, a mi abuelo se le saltan las lágrimas por lo antigua que esCampanera y porque el niño antiguo acabó en la cárcel; y a mí me da vergüenza que mi abuelo llore con lo viejo que es por un niño tan antiguo.

Elvira Lindo “Manolito gafotas”

Paul Auster “Musica del Azar” y Fats Waller – The Jitterbug Waltz 1942

La novela urbana de Paul Auster también introduce en muchas de sus obras recorridos muscales, como es el caso de esta “Musica del Azar”

Siempre tenía un efecto calmante sobre él, como si la música le ayudara a ver el mundo más claramente, a comprender cuál era su lugar en el orden invisible de las cosas. Ahora que la casa estaba vacía y él estaba listo para irse, se quedó un día más para dar un largo recital de despedida a las paredes desnudas. Una por una, tocó un montón de sus piezas preferidas, comenzando por Las misteriosas barricadas de Couperin y terminando por el Vals de Jitterbug de Fats Waller, aporreando el teclado hasta que se le entumecieron los dedos y tuvo que dejarlo.

Paul Auster “Musica del Azar”

 

Haruki Murakami “1q84” y Sinfonietta de Janáček.

 

“La radio del taxi retransmitía un programa de música clásica por FM. Sonaba la Sinfonietta de Janáček. En medio de un atasco, no podía decirse que fuera lo más apropiado para escuchar. El taxista no parecía prestar demasiada atención a la música. Aquel hombre de mediana edad simplemente observaba con la boca cerrada la interminable fila de coches que se extendía ante él, como un pescador veterano que, erguido en la proa, lee la aciaga línea de convergencia de las corrientes marinas. Aomame, bien recostada en el asiento trasero, escuchaba la música con los ojos entornados.

¿Cuántas personas habrá en el mundo que, al escuchar el inicio de la Sinfonietta de Janáček, puedan adivinar que se trata de la Sinfonietta de Janáček? La respuesta probablemente esté entre «muy pocas» y «casi ninguna». Pero Aomame, de algún modo, podía.”

Haruki Murakami “1q84”

Sinfonietta de Janáček

3 pensamientos en “Libros que hablan de canciones

  1. Pingback: Universo Roald Dahl. Planeta Biblioteca 2016/05/18 | Universo Abierto

  2. Icarus

    Recién leí un libro que también trae “soundtrack” integrado, “Diablo guardián” de Xavier Velasco. Imposible no traer a la memoria la rola de ” The Passenger” con Iggy Pop.

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s