Las librerías en el mundo

 

http://antinomiaslibro.files.wordpress.com/2013/10/libro_joaqui

Rodríguez, J.  [e-Book]  Las librerías en el mundo : Sellos de referencia y alianzas estratégicas para una nueva cadena de valor Peñaranda de Bracamonte, Lectyo, 2013

Registrarse en Lectyo

No hace falta ser un experto en la cadena de valor del libro para darse cuenta de dos fenómenos concomitantes: el primero, que un ecosistema predominantemente digital, las librerías físicas pierden gran parte de su razón de ser, porque ya no ocupan el lugar que le correspondía en la cadena de valor (analógica) tradicional, que era la de exponer, mostrar y comercializar la oferta editorial; el segundo, que surgen muchos otros agentes, que operan en el ámbito estrictamente virtual, que sacan provecho legítimo de esa nueva configuración porque entienden mejor cuál es el valor que pueden agregar a esa nueva cadena. Esta doble constatación parece ser casi universal y cada país, de acuerdo a su tradición política y a la capacidad de iniciativa de sus empresas, reacciona de una u otra forma. En los últimos tiempos parece, eso sí, que todo el mundo ha encontrado al chivo expiatorio o enemigo común: aquel que, operando desde el ámbito estrictamente digital, arañando márgenes y prestando servicios gratuitos de valor añadido, convenciendo a sus usuarios que entren en el juego de la integración estrictamente vertical (compra de contenido, compra de soporte, formato propietario), se hace con una cuota cada vez más amplia del mercado que deja fuera de juego a las librerías tradicionales. Esto, más que una operación ilegítima, es una nueva regla de juego: cuando un operador digital, empiece por A o por G, se hace con una masa crítica de contenidos relevante, fabrica sus propios dispositivos de lectura, distribuye los contenidos en formatos incompatibles, y convence a los usuarios (mediante la suma de precios y servicios) de que vale la pena convertirse en un cliente recurrente, sucede que el ecosistema tradicional del libro se transforma de manera inevitable, como si un gran agujero negro absorbiera toda la energía que hay a su alrededor. Pero eso no es culpa de los agujeros negros, sino de quienes se acercan a él o de quienes no quisieron o no supieron crear un planeta nuevo en otra galaxia. Otra cosa distinta sería que apeláramos a las prácticas laborales irregulares vigentes entre algunos de esos operadores multinacionales, y que de alguna forma eso golpeara nuestra conciencia de consumidores y nos hiciera cambiar de opción.

Deja un comentario