¿Hay una forma distinta de leer y escribir posterior a la era Kindle?

 

 

Los eBooks están cambiando la forma en que leemos, y la forma en que los novelistas escriben. Según la revista Science & Vie, resumido por el blog Visitando el C.R.A la lectura en papel ha llevado a un acostumbramiento  de nuestro cerebro  a las pautas de lectura sobre papel creado a través de cinco siglos de imprenta. Este mismo artículo señala que nuestra velocidad de lectura en la pantalla es 25% menor que en el papel. El artículo entrega explicaciones fisiológicas: el proceso de comprensión es más lento debido a la luz de la pantalla, la variación de tipologías y colores. Además, el desplazamiento (scrolling) en el texto dificulta su memorización. Por todas estas razones, al leer en la pantalla el cerebro requiere de una actividad mayor y lee menos rápido.

El libro electrónico está aportando nuevas cualidades y calidades al libro. Entre ellas esta el hecho de que cualquiera de las  palabras que aparecen en un libro electrónico puede implicar su propia definición en el diccionario que lleva incorporado el dispositivo o en un recursos externo como la Wikipedia simplemente seleccionándola. Si un pasaje de un libro electrónico nos parece convincente, bello o profundo podemos compartirlo o discutirlo con cientos de personas a los que ese mismo párrafo les ha llamado la atención, o simplemente compartirlo con nuestros amigos de redes sociales. Esto supone un salto cualitativo respecto a la lectura impresa en el que lo importante para beneficiarse de todas estas posibilidades y aquellas que están por venir es proporcionar una estrategia de aprendizaje de la lectura digital por parte de quienes estamos interesados en el fenómenos de la lectura. En ocasiones me he encontrado con bibliotecarios que nunca han experimentado con la lectura digital, en un profesional esto ya no tiene que ver con tus gustos personales, que siempre son muy respetables, tienen que ver con un interés por como son los nuevos modos de lectura, y por como podemos aprovecharlos en beneficio de nuestros usuarios, nosotros los profesionales tenemos el deber de estar informados sobre este asunto para proporcionar a nuestros usuarios información, posibilidades y conocimiento del mismo.

Cuando el impacto se puede medir tienen que ver principalmente con una propensión a resumir, a textos más cortos. La capacidad de atención no sólo  se ha acortado porque ebooks consisten en un texto digital continuo, además también se está leyendo en dispositivos que se utilizan para otros propósitos. Un gran porcentaje de jóvenes leen libros electrónicos en sus teléfonos móviles mientras toman un café o en el trayecto del transporte público, posteriormente comprueban su correo electrónico o chatean en línea. La economía del lenguaje en la red se ha extrapolado a otras manifestaciones culturales. De este modo la forma de escribir y los modelos de negocio ha reaccionado ante tal comportamiento, de modo que en líneas generales las obras de ficción se ha convertido en relatos más cortos. Esta buena receptividad de los libros electrónicos cortos en el mercado de la lectura ha llevado a que numerosas compañías opten por el presentar una linea editorial  e-singles. La publicación de historias cortas ha encontrado un hueco en el mercado, proporcionando diversos beneficios a los autores y lectores, que pueden haber contribuido a su éxito.

Los libros cortos digitales se definen como historias breves publicadas en formato digital sobre cualquier tema. Los libros cortos digitales conocidos como “e-singles” o “short stories”, son un nuevo tipo de libro electrónico que se escribe rápidamente, para una publicación rápida y una lectura igualmente rápida. En el cual estás breves historias sintonizan perfectamente con una sociedad cada vez más acostumbrados a la gratificación inmediata propia de la era digital, debido a lo cual este sector editorial se han abierto hueco en un mercado donde como nunca antes se están produciendo conductas cambiantes en los hábitos de lectura. En un mundo en el que los lectores buscan una lectura rápida con la intención de terminar los libros mientras se desplazan a su trabajo en el trasporte público,siendo esta cuestión uno de los factores más atractivos que se trata de libros orientados a personas ocupadas. Es decir, los libros cortos tienen éxito entre aquellos lectores que tienen poco tiempo libre y desean disfrutar de la lectura como una actividad de ocio cuándo y dónde pueden.

Por otro lado es importante la cuestión de la rapidez de publicación, ya que no se necesita tanto tiempo para publicar una historia breve sobre un tema de inmediata actualidad que puede ser de un interés contractual para el público en general, y es la manera de tener el libro en el mercado en un tiempo en el que la demanda de una determinada noticia sea aún relevante. Esto tampoco no es nada nuevo, de este modo las primeras enciclopedias fueron escritas en respuesta al problema de demasiados libros, por lo que, también con la llegada de Internet se desarrollaron nuevas herramientas de referencia. Parece claro que en la actualidad nuestras vidas ya son imposibles sin ser resumidas como bien nos recuerda Paul Mason en el artículo “Ebooks are changing the way we read, and the way novelists write“.

Como era de esperar hay una reacción literaria, no sólo contra el libro electrónico, y la capacidad de atención, también los autores han desarrollado un estilo de escritura en el mundo posterior al Kindle. El novelista estadounidense Joanna de Scott el mes pasado lamentó la tendencia a producir una “buena lectura” con una trama apasionante y escritura sin pretensiones en lugar de una obra de hacer una arte. Un ejemplo que recoge el artículo de Mason es la novela “Jilguero” de Donna Tartt, ganadora del Premio Pulitzer, que ha sido sutilmente ridiculizada por el mundo literario por su facilidad de lectura, y en su favor hay que recordar que no se trata de que sea o no un producto Kindle, sino de una nueva relación entre el escritor y el lector. Ya que en el nuevo entorno digital la palabra clave es desintermediación, y actualmente más que nunca a través de fenómenos como la autopublicación autor y lector son los elementos imprescindibles en la cadena de valor del libro, otros como editor, agentes, distribuidores, libreros pueden estar o no estar, pero no son estrictamente necesarios. Lo que convierte la relación autor-lector en un hecho más cercano.

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