
Kim, Minseo, y Shelby Kruger. (2026, 12 de octubre). Bridging the AI Divide: A Collaborative Framework for Critical AI Literacy in Public Libraries Póster presentado en el World Library and Information Congress (WLIC) de la International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA). Colección WLIC Posters.
Bridging the AI Divide presenta una propuesta de interés para avanzar hacia una alfabetización crítica en inteligencia artificial desde las bibliotecas públicas. Su principal aportación consiste en vincular la formación tecnológica con la equidad digital, la colaboración institucional y la evaluación sistemática de las necesidades de los usuarios. El proyecto subraya que reducir la brecha en IA exige algo más que proporcionar dispositivos o acceso a herramientas: requiere crear oportunidades de aprendizaje que permitan comprender estas tecnologías, utilizarlas de forma responsable y valorar sus efectos sobre la sociedad
La expansión de la inteligencia artificial generativa está transformando profundamente el entorno informativo y plantea nuevos desafíos para la alfabetización digital, la inclusión social y el acceso equitativo al conocimiento. En este contexto, las bibliotecas públicas pueden desempeñar un papel esencial para garantizar que todas las personas tengan oportunidades de comprender y utilizar estas tecnologías, independientemente de su edad, formación académica, nivel de competencia digital o situación socioeconómica. El trabajo de Minseo Kim y Shelby Kruger presenta un marco de colaboración entre instituciones académicas y bibliotecas públicas destinado a desarrollar un programa básico de alfabetización en inteligencia artificial dirigido a personas adultas. La propuesta parte de una premisa fundamental: la democratización de la IA no consiste únicamente en facilitar el acceso a las herramientas tecnológicas, sino también en proporcionar los conocimientos necesarios para comprender su funcionamiento, evaluar críticamente sus resultados y reconocer sus implicaciones sociales, éticas y culturales.
La iniciativa se desarrolla mediante una colaboración entre la Community Workshop Series (CWS) de la Escuela de Ciencias de Datos e Información de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (UNC SDIS) y dos bibliotecas públicas de su entorno. Esta cooperación permite combinar la experiencia académica en inteligencia artificial y ciencias de la información con la proximidad, la capacidad de mediación y el conocimiento de las necesidades de la comunidad que caracterizan a las bibliotecas públicas. El objetivo es diseñar una propuesta formativa accesible que acerque la inteligencia artificial a personas que pueden no tener experiencia previa con estas tecnologías. En lugar de abordar la IA exclusivamente desde una perspectiva técnica, el programa pretende hacerla comprensible, relacionarla con situaciones cotidianas y ofrecer herramientas para que los participantes puedan utilizarla con mayor autonomía y criterio. El modelo reconoce así a la biblioteca pública como un espacio de aprendizaje permanente, participación ciudadana e inclusión digital.
El programa formativo se centra en dos dimensiones complementarias: la familiarización práctica con la inteligencia artificial y el desarrollo de una conciencia crítica sobre sus posibilidades y limitaciones. La primera busca reducir las barreras de entrada, favorecer la confianza de los participantes y ayudarles a comprender cómo pueden utilizar estas herramientas en diferentes actividades. La segunda pretende que las personas no se limiten a aceptar las respuestas generadas por los sistemas de IA, sino que aprendan a cuestionarlas, comprobar la información, identificar posibles errores y reflexionar sobre las consecuencias de su utilización. Esta perspectiva crítica resulta especialmente importante ante problemas como la desinformación, los sesgos algorítmicos, la privacidad, la transparencia y las desigualdades en el acceso a los beneficios de la tecnología. La alfabetización en IA se plantea, por tanto, como una competencia ciudadana que combina conocimientos prácticos, pensamiento crítico y comprensión de las repercusiones sociales de los sistemas automatizados.
Un aspecto destacado del proyecto es la evaluación de sus resultados mediante una encuesta posterior a los talleres realizados en la primavera de 2026. El instrumento utiliza una escala de Likert de cinco puntos para comparar la confianza que los participantes manifiestan respecto a la inteligencia artificial antes y después de la formación. Además de medir los cambios en la percepción de sus propias capacidades y en su autoeficacia, la evaluación examina su comprensión de las cuestiones éticas relacionadas con estas tecnologías y su valoración de la accesibilidad del apoyo educativo recibido. La investigación incorpora también comentarios cualitativos que permiten identificar los contenidos en los que los participantes se sienten más capacitados, las dificultades que persisten y las necesidades formativas que van surgiendo en la comunidad. La combinación de indicadores cuantitativos y testimonios cualitativos ofrece una perspectiva más completa que la mera contabilización de asistentes, ya que permite explorar tanto la evolución de la confianza como la experiencia de aprendizaje y las expectativas de los usuarios. No obstante, el resumen disponible describe el diseño de evaluación, pero no proporciona cifras concretas sobre la participación ni resultados estadísticos que permitan cuantificar el impacto del programa.
La evaluación se integra en una concepción dinámica de la formación. Los autores no consideran el currículo como un material cerrado que deba reproducirse de manera idéntica en todos los contextos, sino como un recurso educativo que puede revisarse y adaptarse continuamente. Las respuestas de los participantes permiten reconocer qué contenidos requieren mayor explicación, qué cuestiones éticas generan más dudas y qué apoyos necesitan las personas para utilizar las herramientas con seguridad y autonomía. Este enfoque favorece una formación sensible a la diversidad de experiencias, expectativas y niveles de competencia digital de la población adulta. Asimismo, permite que las bibliotecas adapten los talleres a las necesidades reales de sus comunidades y que la cooperación con las instituciones académicas se mantenga más allá de una actividad puntual. El proyecto propone así un proceso de mejora continua basado en la evaluación, la escucha activa y la actualización de los contenidos educativos.
Desde una perspectiva institucional, la colaboración entre universidades y bibliotecas públicas constituye uno de los elementos más relevantes de la experiencia. Las universidades pueden aportar conocimientos especializados, recursos didácticos y capacidad de evaluación, mientras que las bibliotecas proporcionan espacios accesibles, contacto directo con los ciudadanos y experiencia en programas de alfabetización informacional y digital. Esta relación permite acercar conocimientos especializados a sectores de la población que podrían encontrar mayores dificultades para acceder a cursos tecnológicos convencionales. También refuerza la función social de las bibliotecas públicas como agentes que contribuyen a reducir las brechas digitales y a promover una participación más informada en una sociedad cada vez más condicionada por los sistemas de inteligencia artificial. Para que este modelo pueda consolidarse, resulta importante mantener la formación del personal bibliotecario, disponer de materiales actualizados, garantizar recursos suficientes y evaluar periódicamente tanto los aprendizajes como la capacidad de llegar a colectivos diversos.