
Paul Alcorn. Ireland’s data centers consumed nearly as much electricity as every home in the country combined in 2025 — server farms gulped 23% of national power despite years of grid restrictions. Tom’s Hardware, julio de 2026
El crecimiento de la inteligencia artificial está provocando un aumento sin precedentes en la demanda energética de los centros de datos, e Irlanda se ha convertido en uno de los ejemplos más llamativos de este fenómeno. El consumo trimestral de electricidad de los centros de datos aumentó un 584 %, pasando de 291 GWh en el primer trimestre de 2015 a 1.991 GWh en el cuarto trimestre de 2026.
Según los datos de la Oficina Central de Estadística irlandesa, en 2025 los centros de datos consumieron el 23 % de toda la electricidad del país, una cifra que se aproxima al 28 % utilizado por el conjunto de los hogares irlandeses. En términos absolutos, estas instalaciones emplearon 7.663 GWh, un 10 % más que el año anterior y un incremento de alrededor del 360 % desde 2015, reflejando el extraordinario crecimiento de la infraestructura digital asociada a la computación en la nube y, especialmente, a la inteligencia artificial.
El dato resulta especialmente significativo porque este aumento del consumo se ha producido a pesar de que Irlanda mantiene desde 2021 fuertes restricciones para conectar nuevos centros de datos a la red eléctrica, especialmente en la región de Dublín, donde se concentra la mayor parte de estas instalaciones. Sin embargo, los grandes operadores tecnológicos —entre ellos Microsoft, Google, AWS y Meta— han seguido incrementando la capacidad de los centros ya existentes para responder a la explosión de la demanda de servicios de IA y computación en la nube. Como consecuencia, el consumo eléctrico del sector ha continuado creciendo incluso sin un gran aumento del número de instalaciones.
Ante esta situación, el Gobierno irlandés ha sustituido la anterior moratoria por una nueva política energética para grandes consumidores eléctricos. Las futuras instalaciones deberán generar su propia energía o garantizar que una parte muy importante proceda de nuevas fuentes renovables, además de ubicarse preferentemente en zonas donde exista capacidad suficiente de generación eléctrica. El objetivo es evitar que el crecimiento de la infraestructura digital comprometa la estabilidad de la red, eleve los costes energéticos para los ciudadanos o retrase la transición hacia un sistema eléctrico más sostenible.
El caso de Irlanda ilustra un desafío que comienza a extenderse a escala mundial. La rápida expansión de los modelos de inteligencia artificial exige centros de datos cada vez más potentes y con un consumo energético muy superior al de generaciones anteriores. Diversos estudios prevén que el uso de electricidad por parte de los centros de datos seguirá creciendo de forma acelerada durante los próximos años, convirtiendo el acceso a la energía y la disponibilidad de redes eléctricas robustas en uno de los principales factores que condicionarán el desarrollo futuro de la IA.