
Gairola, Ananya. “Meta Pauses AI Keystroke Monitoring Tool Over Employee Data Exposure Concerns.” Benzinga, June 23, 2026. Benzinga
La empresa Meta, matriz de plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp, ha decidido suspender temporalmente un controvertido programa interno de entrenamiento de inteligencia artificial después de descubrirse que información sensible de empleados había quedado expuesta de forma más amplia de lo previsto dentro de la compañía.
El sistema, conocido como Model Capability Initiative (MCI), había sido diseñado para recopilar datos de interacción digital de trabajadores —incluyendo pulsaciones de teclado, movimientos de ratón, clics y patrones de uso del ordenador— con el objetivo de entrenar modelos avanzados de IA capaces de aprender cómo interactúan los humanos con interfaces digitales.
El problema surgió cuando un informe interno de seguridad clasificó como incidente grave el hecho de que enormes volúmenes de datos recogidos por este sistema fueran accesibles a un número mucho mayor de empleados del que inicialmente se había establecido. Entre la información comprometida figuraban conversaciones privadas, transcripciones completas de interacciones, datos de rendimiento laboral, clasificaciones internas de sensibilidad documental e incluso información potencialmente confidencial almacenada en los equipos de trabajo. Aunque la empresa ha declarado que no existe evidencia de un uso malicioso de estos datos, el simple hecho de que estuvieran internamente expuestos desencadenó una investigación inmediata y la paralización del proyecto.
La iniciativa había generado controversia desde su lanzamiento en abril de 2026. Numerosos empleados mostraron su preocupación por el carácter intrusivo del sistema, especialmente porque inicialmente la participación era obligatoria para gran parte del personal en Estados Unidos. Más de mil trabajadores habían manifestado previamente su rechazo, argumentando que el sistema convertía a los empleados en fuente permanente de datos para entrenar algoritmos corporativos sin garantías suficientes sobre privacidad, consentimiento informado o limitaciones claras sobre qué información podía ser recogida. La filtración interna ha reforzado precisamente esos temores que ya existían dentro de la organización.
Este episodio reabre un debate creciente en el sector tecnológico sobre los límites éticos del uso de datos humanos para entrenar inteligencia artificial. Grandes compañías tecnológicas buscan cada vez más datos reales de comportamiento para mejorar sistemas capaces de automatizar tareas complejas, pero este caso demuestra que la recolección masiva de actividad digital plantea serios riesgos relacionados con vigilancia laboral, consentimiento, seguridad informática y gobernanza de datos. El caso de Meta muestra que, incluso dentro de las propias empresas creadoras de IA, la tensión entre innovación tecnológica y derechos de privacidad se está convirtiendo en uno de los principales desafíos del desarrollo de la inteligencia artificial contemporánea.