
Bove, Tristan. “AI Hallucinations in Research, Legal Filings, and Books Are Growing and Getting Harder to Fix.” Fortune, 24 de mayo de 2026. Fortune
El artículo analiza un problema cada vez más preocupante en la era de la inteligencia artificial: la incorporación de información falsa generada por sistemas de IA en documentos científicos, jurídicos, periodísticos y editoriales. Estas falsas afirmaciones, conocidas como “alucinaciones” de la IA, no son simples errores aislados, sino contenidos inventados que se presentan con apariencia de veracidad y que pueden terminar integrándose en el conocimiento académico y profesional.
El texto se centra especialmente en el caso de Maxim Topaz, investigador especializado en aplicaciones de IA para la salud. Durante la revisión de un artículo científico suyo, descubrió que una herramienta de inteligencia artificial había introducido una referencia bibliográfica inexistente sin advertirlo. Este incidente le llevó a investigar la magnitud del problema junto con otros colegas. Los resultados fueron alarmantes: tras analizar cerca de 2,5 millones de artículos biomédicos y alrededor de 97 millones de citas bibliográficas, identificaron más de 4.000 referencias falsas distribuidas en casi 3.000 trabajos científicos. Además, la frecuencia de estas referencias ficticias se ha multiplicado rápidamente desde la popularización de las herramientas de IA generativa.
El estudio revela que la presencia de referencias inexistentes en la literatura biomédica ha crecido de forma exponencial. Mientras que en 2023 aproximadamente uno de cada 2.828 artículos contenía alguna cita falsa, en 2025 la proporción había aumentado hasta uno de cada 458 trabajos. Los datos preliminares de 2026 muestran una tendencia todavía más preocupante, con una incidencia cercana a un artículo problemático por cada 277 publicados. Los investigadores consideran que estas cifras probablemente representan solo una parte del problema real, ya que muchas referencias falsas aún no han sido detectadas.
La preocupación principal radica en que la ciencia funciona como una cadena acumulativa de evidencias. Un artículo cita investigaciones previas, las revisiones sistemáticas sintetizan múltiples estudios y, posteriormente, las guías clínicas y protocolos médicos se basan en esas revisiones para orientar decisiones terapéuticas. Cuando una referencia inexistente se introduce en ese proceso, existe el riesgo de contaminar toda la cadena de conocimiento. En ámbitos como la medicina, esto podría afectar indirectamente a decisiones sobre diagnósticos, tratamientos o políticas sanitarias.
El artículo también destaca que el problema no se limita al ámbito científico. Casos recientes muestran cómo libros, informes periodísticos y documentos legales han incorporado citas o afirmaciones inventadas por sistemas de IA. En el sector jurídico, por ejemplo, se han documentado cientos de resoluciones y escritos legales que incluyen referencias erróneas generadas por modelos de lenguaje. Del mismo modo, algunos autores y periodistas han publicado obras que contenían citas inexistentes o atribuciones incorrectas producidas durante procesos de investigación asistidos por inteligencia artificial.
Otro aspecto especialmente inquietante es que la mayoría de estos errores no parecen ser fraudes deliberados. En muchos casos, los investigadores utilizan herramientas de IA para tareas aparentemente inocuas, como mejorar la redacción, corregir el estilo o formatear referencias. Sin embargo, los sistemas pueden introducir información falsa de manera silenciosa, lo que hace que incluso expertos familiarizados con las limitaciones de la IA puedan pasar por alto los errores. La confianza excesiva en estas herramientas aumenta el riesgo de que información incorrecta llegue a publicarse.
El artículo concluye señalando que la solución no consiste en abandonar la inteligencia artificial, sino en establecer procedimientos rigurosos de verificación. Los autores defienden que cualquier contenido generado o asistido por IA debe ser revisado cuidadosamente antes de incorporarse a publicaciones científicas, decisiones legales o productos informativos. La verdadera amenaza no es la existencia de errores ocasionales, sino que estos errores pasen desapercibidos y se integren en el registro permanente del conocimiento humano, dificultando posteriormente su corrección.