
Grove, Jack. “Journal Impact Factors Still Exert ‘Undue Influence’, Finds PLOS Study.” Times Higher Education, 2 de febrero de 2026.
El artículo analiza el papel que sigue desempeñando el factor de impacto de las revistas en los procesos de evaluación académica, a pesar de las numerosas críticas que ha recibido en los últimos años.
Un estudio reciente basado en una encuesta a casi quinientos investigadores del ámbito de la biología —todos ellos participantes recientes en comités de evaluación de proyectos o en procesos de contratación y promoción académica— revela que los evaluadores continúan recurriendo de forma habitual a indicadores externos como la reputación de la revista o el propio factor de impacto para valorar la calidad y credibilidad de la investigación. En concreto, el 57 % de los encuestados afirmó utilizar al menos uno de estos indicadores para juzgar si un trabajo científico es fiable, lo que evidencia que la reputación editorial sigue funcionando como un atajo cognitivo en la toma de decisiones académicas.
Entre los distintos indicadores considerados, la reputación de la revista aparece como el criterio más utilizado para evaluar la credibilidad de los resultados científicos, seguido por la reputación del laboratorio o del grupo de investigación. El factor de impacto, aunque menos empleado directamente, continúa desempeñando un papel significativo: alrededor del 19 % de los investigadores lo utiliza para valorar la credibilidad de un artículo y un 15 % para juzgar su fiabilidad. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que este indicador es un predictor pobre de la calidad real de un artículo individual, ya que mide el promedio de citas de una revista y no el valor específico de cada trabajo publicado en ella.
Dado que el 90 % de los encuestados afirmó que la evaluación de los resultados de investigación es importante para las decisiones de los comités, pero menos de la mitad dijo estar satisfecha con el conjunto de métricas disponibles, el estudio sostiene que existe “un amplio margen de oportunidad para proporcionar nuevas señales de credibilidad y fiabilidad”
El artículo recuerda que desde hace más de una década existen iniciativas internacionales que buscan limitar el uso del factor de impacto en la evaluación científica. Un ejemplo destacado es la Declaración de San Francisco sobre Evaluación de la Investigación (DORA), que recomienda explícitamente no emplear el JIF en decisiones relacionadas con financiación, contratación o promoción académica. A pesar de estas recomendaciones, el estudio sugiere que la persistencia de este indicador se debe en gran medida a la falta de alternativas claras y aceptadas para evaluar la calidad intrínseca de los trabajos científicos.
Así, los autores del estudio sostienen que existe una demanda creciente entre los evaluadores de nuevos indicadores que reflejen mejor la integridad, la transparencia y el rigor metodológico de la investigación. Entre las posibles señales de calidad se mencionan prácticas de ciencia abierta como la disponibilidad de datos, código o protocolos, así como mecanismos que permitan evaluar la reproducibilidad y la integridad de los resultados. La investigación concluye que mejorar estos “indicadores de credibilidad” podría contribuir a reducir la dependencia de métricas simplificadoras como el factor de impacto y favorecer evaluaciones más justas y rigurosas de la producción científica.