
Ghobrial, Adrian. (27–28 febrero 2026). Drug use and overdoses run rampant in Canada’s public libraries. CTV News (información compartida en redes de CTV News y reportajes de vídeo). https://www.ctvnews.ca/canada/article/drug-use-and-overdoses-run-rampant-in-canadas-public-libraries/
En varias bibliotecas públicas de Canadá, especialmente en grandes ciudades como Hamilton (Ontario), se ha documentado un aumento notable de incidentes relacionados con el consumo de drogas y las sobredosis dentro de los propios espacios bibliotecarios.
El fenómeno no es aislado, sino parte de una tendencia más amplia en la que las bibliotecas se encuentran en la primera línea de una crisis que también afecta a otros espacios públicos urbanos. Los equipos de seguridad y los servicios de emergencia han tenido que responder con frecuencia a casos en los que personas consumen drogas en baños o zonas comunes y sufren sobredosis que requieren administración de naloxona y atención médica inmediata.
El uso de drogas en bibliotecas públicas está estrechamente vinculado con la crisis general de opioides y la toxicidad del mercado ilegal de drogas en Canadá, donde sustancias como el fentanilo y mezclas impredecibles se han vuelto predominantes. Esta crisis de salud pública provoca que personas sin acceso a recursos adecuados —como centros de consumo supervisado o servicios de apoyo social— recurran a espacios públicos accesibles y abiertos para inyectarse u otras formas de consumo, lo cual incrementa la visibilidad de sobredosis y riesgos dentro de lugares tradicionalmente tranquilos como bibliotecas.
La presencia continua de personas que consumen drogas y sufren sobredosis impacta tanto al personal como a otros usuarios de las bibliotecas. Quienes trabajan en estos entornos deben lidiar no solo con emergencias médicas, sino también con comportamientos problemáticos asociados a la adicción y la falta de servicios sociales. Algunos comentarios de trabajadores de bibliotecas señalan que se sienten obligados a actuar como cuidadores o “trabajadores sociales” sin la formación ni los recursos adecuados, lo cual genera tensiones y desgaste profesional. Otros usuarios han expresado que la situación ha cambiado su relación con estos espacios, causándoles incomodidad o incluso evitación de determinados servicios bibliotecarios.
Este fenómeno ha abierto un debate más amplio sobre el papel de las bibliotecas en comunidades que enfrentan crisis de salud mental, vivienda y adicciones. Mientras algunos sectores abogan por más recursos integrales —como centros de consumo supervisado, personal de apoyo social en las bibliotecas y políticas públicas de reducción de daños— otros critican la situación y piden soluciones que garanticen la seguridad de todos los usuarios. En cualquier caso, la situación refleja cómo la crisis de sobredosis y el uso de drogas en Canadá se manifiesta en espacios públicos cotidianos y plantea desafíos complejos para los servicios comunitarios y las políticas de salud pública.