
Programa Iberoamericano de Bibliotecas Públicas-Iberbibliotecas. (2025, octubre). Guía de atención y prevención del acoso sexual en bibliotecas. Travesía – Repositorio de Recursos Digitales para la Cooperación Bibliotecaria, Ministerio de Cultura (España). https://travesia.mcu.es/items/63a2efeb-540a-407c-91c6-d2dc0a2d48bb
La Guía de atención y prevención del acoso sexual en bibliotecas nace como una respuesta clara y documentada a la necesidad de proteger los derechos de las personas usuarias y del personal que trabaja en espacios bibliotecarios, especialmente de quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
El documento fue publicado en octubre de 2025 por el Programa Iberoamericano de Bibliotecas Públicas-Iberbibliotecas, reflejando una iniciativa conjunta de cooperación dentro del ámbito bibliotecario iberoamericano para abordar una problemática que, aunque no exclusiva de las bibliotecas, tiene particularidades vinculadas a la interacción presencial, la gestión comunitaria de espacios públicos y la convivencia en ambientes culturales.
Desde una perspectiva conceptual, la guía parte de la constatación de que el acoso sexual puede manifestarse en distintos escenarios dentro de las bibliotecas, ya sea entre personas usuarias, entre usuarias y personal, o en relaciones jerárquicas internas. Aunque las bibliotecas tradicionalmente se perciben como espacios seguros y de acogida, la presencia de equipamientos públicos accesibles, así como la diversidad de perfiles de usuarios y trabajadores, requiere establecer mecanismos explícitos de prevención y atención frente a conductas que atenten contra la dignidad, la integridad física o psicológica y los derechos humanos básicos.
Una parte sustantiva de la guía está dedicada a definir conceptos clave y aclarar el alcance de los términos relacionados con el acoso. Esto incluye una diferenciación entre acoso sexual, conductas inapropiadas, hostigamiento y otras formas de violencia de género o discriminación, con el fin de evitar confusiones terminológicas y ofrecer un marco de referencia riguroso. Aunque este tipo de definiciones suele encontrarse en documentos especializados en temas de género, la guía las ajusta al contexto bibliotecario, considerando las situaciones cotidianas que pueden surgir en salas de lectura, zonas de estudio, actividades culturales o servicios de atención al público.
El documento también hace énfasis en la naturaleza colaborativa de la prevención y gestión del acoso. No se limita a describir protocolos de actuación, sino que propone una reflexión sobre la construcción de ambientes seguros, basados en el respeto, la igualdad y la escucha activa. Para ello, se sugiere la implicación de distintos actores institucionales —desde los equipos directivos de las bibliotecas hasta las administraciones públicas responsables de las políticas de cultura— con el propósito de generar políticas internas sensibles a cuestiones de género y diversidad, así como mecanismos de capacitación para el personal.
Además de sus orientaciones conceptuales, la guía presenta herramientas prácticas para la identificación, documentación y respuesta a incidentes de acoso. Esto incluye recomendaciones sobre cómo diseñar protocolos internos de atención, líneas de comunicación seguras para que las personas afectadas puedan denunciar o informar de situaciones sin temor a represalias, y estrategias de intervención orientadas tanto a la contención como al restablecimiento de condiciones de seguridad y bienestar para quienes han vivido experiencias de acoso. Al mismo tiempo, se enfatiza que esta guía no pretende ser un “manual rígido” sino una herramienta flexible que cada biblioteca puede adaptar según su contexto, cultura institucional y recursos disponibles.
Finalmente, el documento subraya que la prevención del acoso sexual en bibliotecas no es una tarea aislada, sino que está imbricada con políticas más amplias de igualdad de género, inclusión social, derechos humanos y bienestar en el espacio público. Esto implica que las acciones propuestas van más allá de respuestas reactivas ante incidentes y requieren también una estrategia de sensibilización continua, formación del personal en perspectivas de género y diversidad, y la promoción de una cultura organizacional que valore y promueva relaciones basadas en el respeto mutuo.