La biblioteca como espacio estratégico en el marco de alfabetización en IA

Malespina, Elissa. 2026. The U.S. Department of Labor AI Literacy Framework. The AI School Librarians Newsletter, 24 de febrero de 2026. https://aischoollibrarian.substack.com/p/the-us-department-of-labor-ai-literacy

Se describe el reciente Marco de Alfabetización en Inteligencia Artificial publicado por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos como una nueva guía federal voluntaria que define qué significa ser alfabetizado en IA y qué competencias y métodos de formación deberían promoverse tanto en educación como en la fuerza laboral.

Según la autora, el Departamento de Trabajo ha planteado la alfabetización en IA no como un conjunto de herramientas o una lista de recursos tecnológicos, sino como un marco de competencias fundamentales centrado en la capacidad para usar y evaluar tecnologías de IA de forma responsable y eficaz. Este marco es importante porque, aunque es voluntario, su lenguaje y sus definiciones pueden influir en políticas educativas, alineación curricular, solicitudes de financiamiento y expectativas laborales a largo plazo.

El marco se estructura en torno a dos pilares principales: áreas de contenido fundamentales y principios de entrega. Las cinco áreas de contenido que el Departamento considera esenciales para la alfabetización en IA son: comprender los principios de la IA, explorar sus usos, dirigir la IA de forma eficaz (por ejemplo, mediante la elaboración de preguntas y prompts claros), evaluar los resultados que genera y usar la IA de manera responsable. Estas competencias no implican necesariamente codificación ni ingeniería de IA avanzada, sino una fluidez básica que permita interactuar críticamente con estas tecnologías en múltiples contextos.

En cuanto a los principios de entrega, el documento federal enfatiza la importancia de enfoques como el aprendizaje experiencial práctico, la integración del aprendizaje en contextos reales, el desarrollo de habilidades humanas complementarias (como pensamiento crítico y comunicación), y la creación de rutas de aprendizaje continuas y flexibles. También se subraya la necesidad de abordar barreras previas, como la falta de alfabetización digital o de acceso a infraestructura, y de preparar a quienes desempeñan roles de apoyo, como educadores y consejeros.

La autora señala que estos elementos sí coinciden con muchas prácticas ya existentes en educación y bibliotecas, pero que el marco fue diseñado con un enfoque explícitamente orientado al mercado laboral y no aborda de forma profunda cuestiones como la libertad intelectual, la integridad académica o los sesgos algorítmicos en contextos civiles. Esto podría limitar la visión sobre alfabetización en IA si no se complementa con discusiones más amplias sobre ética y crítica social dentro de las escuelas y bibliotecas.

Finalmente, el artículo sostiene que, dada la inclusión explícita de sistemas educativos hasta la capacitación laboral, es un momento estratégico para que educadores y bibliotecarios participen activamente en definir cómo debe interpretarse la alfabetización en IA. De lo contrario, la definición podría quedar reducida a una visión estrecha enfocada en productividad y competencia técnica, sin abordar críticamente el impacto más amplio de la IA en la sociedad, la ética y la equidad educativa.