
Winston, Robert. “How Crossword Puzzles Underwrote Three of America’s Major Publishers.” Literary Hub, 17 Septiembre 2024. https://lithub.com/how-crossword-puzzles-underwrote-three-of-americas-major-publishers/
Los crucigramas tuvieron un papel inesperado y fundamental en el desarrollo de varias de las editoriales más influyentes en la historia de la literatura estadounidense, específicamente Simon & Schuster, Random House y Farrar, Straus and Giroux.
La historia comienza en 1924, cuando Richard L. Simon, tras su formación y experiencias diversas, desde estudiar en Columbia hasta vender pianos, se asoció con Max Lincoln Schuster para fundar una casa editorial propia tras sus primeros pasos en Boni & Liveright, una editorial de vanguardia de la época.
Al poco de formarse la sociedad, Simon y Schuster se enfrentaron al clásico problema editorial: no tenían un manuscrito que publicar. La inspiración llegó una noche de enero cuando la tía de Simon les mencionó que le gustaría tener un libro de crucigramas, algo que no existía en el mercado. Decididos a explorar esa idea —a pesar de los consejos derrotistas de expertos que consideraban que nadie compraría un libro de puzzles— encargaron a un equipo de expertos, encabezado por Margaret Farrar, la selección y preparación de los mejores 50 crucigramas disponibles.
Publicado el 10 de abril de 1924 como The Cross Word Puzzle Book, el libro no solo fue un éxito inmediato en ventas —con una primera tirada agotada y múltiples reimpresiones, llegando a vender cientos de miles de ejemplares en pocas semanas— sino que también transformó la suerte de una joven editorial que hasta entonces temía ser tipificada como “editora de juegos”. La enorme demanda y el significativo volumen de ingresos generados por este simple libro de crucigramas aseguraron la supervivencia financiera de Simon & Schuster y sentaron las bases de prácticas comerciales importantes, como la política de devolución de ejemplares no vendidos para proteger a las pequeñas librerías.
El impacto económico se extendió aún más: el éxito de Simon & Schuster permitió que Bennett Cerf, elegido por Simon como su sucesor en Boni & Liveright, fundara posteriormente Random House tras la bancarrota de su anterior empresa. Asimismo, la riqueza acumulada a partir de las regalías de las ediciones de crucigramas financió indirectamente la creación de Farrar, Straus and Giroux, gracias a inversiones estratégicas hechas por la familia de Margaret Farrar en industrias emergentes como el acero y el petróleo. Así, un fenómeno cultural aparentemente trivial —los crucigramas— se transformó en un pilar económico y estructural para tres grandes casas editoriales norteamericanas, dejando una huella duradera en el paisaje literario de Estados Unidos.