Las bibliotecas públicas en la lucha por la equidad en el acceso a la información

Gardella, G. (9 de noviembre de 2025). Libraries: The Frontline Warriors in the Battle for Information Equity. LibLime. Recuperado de https://liblime.com/2025/11/09/libraries-the-frontline-warriors-in-the-battle-for-information-equity/

El artículo analiza el papel central y transformador de las bibliotecas públicas en la lucha por la equidad en el acceso a la información en un mundo donde persisten profundas brechas digitales y sociales.

El texto parte de una realidad preocupante: el acceso a la información sigue siendo desigual incluso en países desarrollados como Estados Unidos y Canadá, donde una proporción significativa de hogares no tiene conexión a internet en casa o no puede permitirse servicios digitales básicos. Esta disparidad —conocida como brecha digital— no solo limita el acceso a entretenimiento o comunicación, sino que se traduce en barreras reales para la educación, el empleo, la atención médica y la participación cívica. En este contexto, las bibliotecas han evolucionado mucho más allá de su rol tradicional de préstamo de libros para posicionarse como infraestructuras críticas del siglo XXI que democratizan el acceso a la información y a las herramientas necesarias para navegar en un entorno cada vez más digitalizado.

Para enfrentar la brecha digital, las bibliotecas públicas ofrecen acceso gratuito a tecnologías y conectividad que muchas personas no tienen en sus hogares. Esto incluye computadoras con conexión a internet y acceso Wi-Fi para dispositivos personales, servicios que resultan vitales en comunidades rurales y de bajos ingresos donde la banda ancha sigue siendo limitada o costosa. Durante la pandemia de COVID-19, la importancia de estos servicios se hizo especialmente evidente, ya que escuelas, lugares de trabajo y servicios gubernamentales se trasladaron en línea. Algunas bibliotecas incluso extendieron el acceso a internet fuera de sus instalaciones al ofrecer dispositivos Wi-Fi portátiles para préstamo, servicios disponibles más allá del horario tradicional de apertura. Este enfoque no solo ha ampliado el acceso a internet, sino que ha reforzado a las bibliotecas como puntos de infraestructura digital esenciales para sus comunidades.

El artículo enfatiza también que el acceso a la tecnología por sí solo no basta si las personas no cuentan con las habilidades para utilizarla de manera efectiva. Por ello, las bibliotecas han ampliado sus programas de alfabetización digital, ofreciendo clases, tutorías personalizadas y asistencia práctica para ayudar a los usuarios a navegar por el mundo digital. Esta formación cubre desde habilidades básicas de uso de computadoras e internet hasta áreas más avanzadas como manejo de software, desarrollo web, programación y tecnologías de asistencia. Estos programas son esenciales para grupos que tradicionalmente enfrentan mayores barreras tecnológicas, incluyendo personas mayores, quienes buscan empleo, inmigrantes y otros sectores vulnerables. La alfabetización digital se presenta no solo como una herramienta de inclusión económica, sino también como un medio para fortalecer la capacidad crítica de los ciudadanos frente a la desinformación y los sistemas algorítmicos que moldean el acceso a la información.

El artículo subraya además que la misión de las bibliotecas trasciende lo tecnológico para crear espacios físicos y virtuales inclusivos donde todos los miembros de la comunidad se sientan bienvenidos y apoyados. Las bibliotecas funcionan como espacios seguros para el aprendizaje, especialmente para poblaciones marginadas y estudiantes no tradicionales, manteniendo su papel como anclas comunitarias incluso en barrios donde otros espacios públicos han desaparecido. Las cifras son contundentes: antes de 2020, millones de sesiones de internet ocurrieron en bibliotecas públicas, enfatizando su rol como infraestructura digital accesible para personas de todas las edades y orígenes. Muchas bibliotecas han incorporado también espacios de creación (makerspaces) con tecnologías avanzadas como impresoras 3D y cortadoras láser, democratizando el acceso a herramientas que pueden potenciar la creatividad, la innovación y, en algunos casos, el emprendimiento local.

Finalmente, el artículo reconoce que persisten desafíos significativos para que las bibliotecas cumplan plenamente su misión de equidad informacional. Entre los principales obstáculos están la limitada capacidad de personal, la falta de recursos financieros insuficientes y las dificultades para llegar a poblaciones tradicionalmente desatendidas. Estos retos se agravan por un panorama político y económico incierto en el que incluso programas de conectividad que han demostrado su eficacia enfrentan recortes o cambios en las políticas públicas. A pesar de estas dificultades, el artículo concluye destacando la resiliencia y el compromiso de las bibliotecas con su propósito fundamental: garantizar que todas las personas, sin importar su nivel socioeconómico o lugar de residencia, puedan acceder a la información que necesitan para aprender, trabajar y participar plenamente en la sociedad. Las bibliotecas, según el texto, ejemplifican el principio de que el acceso a la información no es un lujo sino un derecho que requiere vigilancia activa y constante inversión para proteger y extender a todos.