
How online misinformation exploits ‘information voids’—And what to do about it. (2024). Nature, 625(7994), 215-216. https://doi.org/10.1038/d41586-024-00030-x
Este año marca el año electoral más grande registrado en la historia, con países que representan alrededor de la mitad de la población mundial celebrando elecciones. Sin embargo, surgen preocupaciones de que 2024 podría ser un año significativo para la propagación de información errónea y desinformación. Si bien ambos términos se refieren a contenido engañoso, la desinformación se fabrica intencionalmente.
La prevalencia de la búsqueda en línea y las redes sociales permite reclamaciones y contraargumentos interminables durante los períodos electorales. Un estudio reciente destacó la existencia de «vacíos de datos», espacios que carecen de evidencia en los que las personas que buscan precisión sobre temas controvertidos pueden caer. Esto subraya la necesidad de campañas de alfabetización mediática más sofisticadas para combatir la desinformación.
La investigación indica que las personas que utilizan motores de búsqueda para verificar noticias que sabían que eran inexactas terminaron confiando más en esas historias. Esto ocurre porque los resultados de la búsqueda pueden priorizar fuentes que corroboren la historia inexacta, contribuyendo al efecto de la verdad ilusoria.
Los esfuerzos para abordar este problema requieren una colaboración entre los proveedores de motores de búsqueda y las fuentes de conocimiento basado en evidencia. Si bien los sistemas automatizados despriorizan fuentes no confiables, se necesitan medidas adicionales. Google, por ejemplo, se basa en algoritmos para clasificar noticias según medidas de calidad, pero la incorporación de aportes humanos y el fortalecimiento de los sistemas internos de verificación de hechos podrían ofrecer soluciones más efectivas.
Las campañas de alfabetización mediática deben centrarse en educar a los usuarios para discernir entre diferentes fuentes en los resultados de búsqueda. Las iniciativas para mejorar la alfabetización mediática podrían comenzar exponiendo a personas influyentes a métodos de investigación, permitiéndoles influir positivamente en sus redes. Las lecciones de las campañas de alfabetización en salud también deberían informar las estrategias, considerando las diversas necesidades de los diferentes grupos de población.
Al abordar la información errónea y la desinformación, es crucial una colaboración entre los proveedores de motores de búsqueda, las fuentes de conocimiento basado en evidencia y las revistas de investigación. La urgencia surge a medida que la inteligencia artificial generativa y los modelos de lenguaje grandes tienen el potencial de amplificar la información errónea. Empoderar a las personas para ignorar noticias de fuentes no confiables se vuelve esencial en este año electoral crítico.