
«Azaña abrió una pitillera de plata y cogió dos cigarrillos. Se puso uno en la boca y le ofreció el otro a su acompañante. Sin dejar de mirar al suelo, Luis Bello movió la cabeza para decir que no quería tabaco. Fumaba Azaña pausadamente, como si todavía estuviese asomado al balcón del ministerio.
¿Es que la gente no ve la diferencia entre quemar libros y crear bibliotecas? La biblioteca del ateneo, Luis, quisiera que estuviese en cada pueblo de España.
Claro, fue esa la que te hizo presidente de Gobierno.
Seríamos un país de presidentes.»
JAVIER PÉREZ ANDUJAR
Todo lo que se llevo el diablo
ARGUMENTO: Con el entusiasmo de llevar la cultura a los pueblos más apartados, tres jóvenes maestros, un hombre y dos mujeres, se inscriben en las Misiones Pedagógicas. Salen en un camión cargado de libros dispuestos a montar en una aldea una biblioteca escolar, proyectar cine, hacer títeres y mostrar reproducciones de las grandes obras de la pintura. En el camino de este grupo se cruzará un adolescente descendiente de loberos, que viaja solitario en busca del único familiar que le queda, un tío suyo al que algunos han vuelto a ver por la zona a donde se dirigen los maestros. A lo largo de su peregrinaje, el chico irá encontrándose con ermitaños, pistoleros, aparecidos del más allá, compañías de variedades con mentalistas y pedómanos, lingüistas que han salido al camino para realizar trabajos de campo y estudiantes que recopilan relatos orales… El idealismo de los maestros se dará de bruces con una tierra brutal, y la violencia terminará por estallar con la aparición fatal de personajes inesperados. Y en medio de este torbellino, la novela vuelve a dar otro giro, para reaparecer entre talleres mecánicos y documentales de televisión.