Día Mundial de la Concienciación sobre la Accesibilidad

Las bibliotecas universitarias de Canadá y EE.UU. celebran el Día Mundial de la Concienciación sobre la Accesibilidad colaborando para facilitar el acceso a las personas con problemas de lectura.

El Tratado de Marrakech para facilitar el acceso a las obras publicadas a las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso se adoptó el 27 de junio de 2013 en Marrakech y forma parte de un conjunto de tratados internacionales sobre derecho de autor administrados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). El tratado entró en vigor el 30 de septiembre de 2016.

El Tratado de Marrakech es el primer tratado centrado en el usuario adoptado por la OMPI para hacer frente a la escasez mundial de libros accesibles. El tratado exige a los países participantes que adopten disposiciones legales nacionales que permitan la reproducción, distribución y puesta a disposición de las obras publicadas en formatos accesibles mediante limitaciones y excepciones a los derechos de los titulares de derechos de autor. Canadá y Estados Unidos son dos de los 80 países participantes.

Para apoyar esta iniciativa y hacer realidad su potencial para las comunidades beneficiarias, en 2020, la Asociación de Bibliotecas de Investigación (ARL) y la Asociación Canadiense de Bibliotecas de Investigación (CARL) formaron un grupo de trabajo conjunto sobre la aplicación del Tratado de Marrakech, que reúne a la comunidad de bibliotecas académicas y de investigación de Canadá y Estados Unidos para trabajar por el acceso universal a los 760 millones de libros que poseen colectivamente en las bibliotecas miembros.

El grupo de trabajo está estudiando la forma en que las bibliotecas pueden proporcionar a los beneficiarios una búsqueda y un acceso sin fisuras a los formatos accesibles, reduciendo las barreras a las que se enfrentan actualmente las personas con discapacidades de lectura. El proyecto piloto ha puesto de manifiesto que las bibliotecas trabajan en una intrincada red para ofrecer una funcionalidad óptima de los sistemas, las descripciones de las obras, las normas de metadatos y los métodos de autentificación de los usuarios. Las prácticas no sólo deben ser acordadas por las instituciones participantes, sino que algunas requerirán la adopción de normas internacionales.