En la biblioteca

EN LA BIBLIOTECA

Lo que no se puede decir
guardan un silencio
hecho de las primeras palabras
antes de que el poema, que siempre llega demasiado tarde,
cuando ya la incertidumbre
y el miedo se consumen
en metros alejandrinos.
En la biblioteca, en cada libro,
en cada página sobre usted
recopilada, los tiempos muertos cuando
también se recogió la casa
orientada hacia el interior,
las palabras de sueño tal vez,
sílaba por sílaba,
el sueño ciego dormía cosas
antes de la llegada de los dioses.
Allí donde no llega ni el poeta
ni la lectura,
el poema está solo.
“Y, incapaz de soportar solo la vida, canta.”