El movimiento anticopyright, el acceso abierto y otras iniciativas

To Be Anti-Copyright is to be Anti-Free Market and Anti-Creativity ~  CreativeFuture

Lynette Owen. El movimiento anticopyright, el acceso abierto y otras iniciativas. Contraportada, ISSN-e 2539-0414, Nº. 5, 2020 (Ejemplar dedicado a: Negociación de derechos en la edición académica), págs. 32-49

Texto Completo Ejemplar

“El concepto de copyright no siempre ha gozado de un apoyo
incondicional, ni siquiera por parte de los autores; Mark
Twain una vez opinó: “Solo una cosa es imposible para Dios;
encontrarle sentido a la ley de copyright en el planeta”. A lo que
agregó: “Siempre que se hace o se altera una ley de copyright,
entonces los idiotas se reúnen”.


LYNETTE OWEN

Un siglo después, Nicholas Negroponte, director fundador del MIT Media Lab, declaró en su libro de 1995 Being Digital: “La ley de copyright es completamente obsoleta. Es un artefacto de Gutenberg. Puesto que es un proceso reactivo, probablemente tendrá que colapsar completamente antes de ser corregido”. El debate ha continuado en una era en la que el internet ha tenido un impacto masivo en las opiniones de los consumidores sobre el acceso a los contenidos.

Entonces, ¿llegó a su fin el copyright? Las editoriales afirman que sigue siendo esencial en la medida en que pretende servir al interés público, estimular la creatividad y fomentar la inversión en el desarrollo, la producción, la promoción y la distribución de
los productos finales que se derivan de las “obras de la mente”.

¿Pero decimos todo esto porque lo creemos o porque estamos buscando desesperadamente justificar nuestra propia existencia? A veces se ha hecho referencia al copyright como una “cultura de compensación”, pero ni la legislación sobre copyright ni las industrias creativas pueden permanecer estáticas: ambas deben reaccionar ante el mundo cambiante que nos rodea y, en particular, ante las tecnologías de rápida evolución que han llevado al público —y en particular a las generaciones más jóvenes— a esperar un acceso instantáneo (y preferiblemente gratuito) a una gran cantidad de contenidos, ya sean de naturaleza impresa, visual, de audio o audiovisual. Las editoriales deben ser conscientes de las necesidades de sus clientes y concentrarse en aportar valor a los contenidos como justificación de su retribución financiera.

Sin duda es preferible que el copyright sea un régimen que facilite el acceso por medio de licencias voluntarias a que sea percibido como un obstáculo y sujeto a excepciones o licencias estatutarias impuestas por los gobiernos.

¿Qué desafíos se les plantean ahora al copyright y a las industrias creativas que hasta ahora han dependido del copyright para sostener sus negocios? Vienen en muchos frentes y de muchas formas. Los más extremos son las facciones que defienden la abolición total del copyright, aunque la industria de la música —quizá la industria creativa que experimentó el ataque más notorio por parte de iniciativas como el intercambio de archivos P2P— se defendió tardíamente contra la erosión de su negocio, con cierto éxito. También hay movimientos relacionados con el copyright pero que favorecen la gratuidad de los contenidos con una serie de condiciones.