Las sorprendentes coincidencias entre la crisis del coronavirus y la novela de Dean R. Koontz “Los ojos de la oscuridad” de 1981

 

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Los ojos de la oscuridad – Dean R. Koontz

 

Dean R. Koontz es un autor estadounidense que escribe novelas de terror que en estos días a pasado a ser casi considerado el Nostradamus de la situación que estamos viviendo en el mundo, y cuyo trama  tiene sorprendentes coincidencias con la actualidad.

En primer lugar por la ubicación geográfica de la acción desarrollada en la novela en la ciudad china de Whuan, el epicentro del coronavirus en China. En tercer lugar por el nombre del virus que toma por nombre precisamente de la misma “Whuan 400”, si bien en español se tradujo como “Gorki 400” . En segundo lugar por el tiempo en que se produce, en el siglo XXI, en torno al años 2019 y 2020. Incluso se predice en alguna manera una alerta de pandemia sanitaria global a la dictada por la OMS en este mes.

Unos años antes, Stephen King, un actuar admirado y seguido por Koontz, había escrito “Apocalipsis” (1978) otra novela que hablaba sobre la extinción del mundo debido a una aparente gripe. En el caso de Dean R. Koontz, como también se ha especulado estos días en redes sociales, sin tampoco evidencias de realidad, se trata de un arma bactereológica diseñada en un laboratorio, que produce una neumonía letal. Una vez más la realidad supera la ficción.

El argumento

La trama de la novela habla de Tina, una joven y atractiva mujer, que ha pasado un año infernal: ha perdido a su hijo y se ha divorciado de su marido. Ahora, se dispone a estrenar un espectáculo musical cuyo éxito puede aliviar el dolor pasado. Sin embargo, un aviso le dice que su hijo no ha muerto, por lo que emprende la búsqueda desesperada de su hijo Danny, al que encuentra en un laboratorio militar chino ubicado a las afueras de una ciudad llamada Wuhan. Al final, la mujer logra encontrar a su hijo en unas instalaciones militares donde está confinado después de haber sido infectado accidentalmente con microorganismos creados en un laboratorio secreto en la ciudad de Wuhan. El relato más cercano a los hechos actuales lo encontrarás en el capítulo 39

Algunas fragmentos:

*En la versión española “Whuan 400” se tradujo como “Gorki-400”

»“Wuhan-400”* es un arma perfecta. Afecta sólo a los seres humanos. Ninguna otra criatura viviente puede transportarla. Y, al igual que la sífilis, “Wuhan-400” no puede sobrevivir fuera de un cuerpo humano vivo más allá de un minuto, lo cual significa que no puede contaminar de manera permanente objetos o lugares completos, como sucede con el ántrax u otras bacterias virulentas. Y cuando el huésped muere, el “Wuhan-400” perece con él escaso tiempo después, en cuanto la temperatura del cadáver desciende por debajo de los treinta grados. ¿Comprende las ventajas de todo esto?… Y el “Wuhan-400” tiene otras ventajas igualmente importantes sobre la mayoría de los agentes biológicos. Por una parte, uno se convierte en portador infeccioso sólo cuatro horas después de haber entrado en contacto con el virus. Y ése es un extraordinariamente breve período de gestación. Una vez infectado, ya no se vive más allá de veinticuatro horas. La mayoría muere en sólo doce horas. El índice de letalidad del «Gorki-400» es del ciento por ciento. Nadie puede sobrevivir. Jamás pudieron encontrar un anticuerpo o un antibiótico que fuese efectivo contra el «Gorki-400». El virus emigra al bulbo raquídeo, y desde allí comienza a segregar una toxina que, literalmente, se come todo el tejido cerebral, del mismo modo que el ácido de una batería disuelve la estopilla. Y así destruye la parte del cerebro que controla todas las funciones autónomas del cuerpo. La víctima, simplemente, deja de tener pulso, los órganos no le funcionan o ya no hay impulso respiratorio.”

 

Otras novelas que te pueden interesar sobre temas relacionados con pandemias:

“La Peste” de Albert Camus

“Decameron” de Bocaccio

“Pabellón de reposo” de Camilo José Cela

“El amor en tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez

“El húsar en el tejado” Jean Giono

“La perla” de Jhon Steinbeck

“El cuaderno gris” de Joseph Plá

“Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago

“Los novios” Alessandro Manzoni

“La máscara de la muerte roja” de Edgard Allan Poe

“La montaña mágica” Tomas Man