Malaquías defendía la biblioteca como un perro guardián

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“Roberto tenía un ayudante que luego murió, y su puesto pasó a Malaquías, que aún era muy joven. Muchos dijeron que no tenía mérito alguno, que decía saber el griego y el árabe, y que no era cierto, que no era más que un buen repetidor que copiaba con bella caligrafía los manuscritos escritos en esas lenguas, pero sin comprender lo que copiaba. Se decía que un bibliotecario tenía que ser mucho más culto. Alinardo, que por aquel entonces aún era un hombre lleno de fuerza, dijo cosas durísimas sobre aquel nombramiento. E insinuó que Malaquías había sido designado en aquel puesto para hacerle el juego a su enemigo. Pero no comprendí de quién hablaba. Eso es todo. Siempre se ha murmurado que Malaquías defendía la biblioteca como un perro de guardia, pero sin saber bien qué estaba custodiando. Por otra parte, también se murmuró mucho contra Berengario, cuando Malaquías lo escogió como ayudante. Se decía que tampoco él era más hábil que su maestro, y que sólo era un intrigante. También se dijo. . pero ya habrás escuchado esas murmuraciones. . . que existía una extraña relación entre Malaquías y él. . . Cosas viejas.

Bencio es joven. Fue nombrado ayudante cuando Malaquías todavía estaba vivo. Una cosa es ser ayudante del bibliotecario y otra bibliotecario. Según la tradición, el bibliotecario ocupa después el cargo de Abad. . . -¡Ah, es así!… Por eso el cargo de bibliotecario es tan ambicionado. “

Humberto Eco. El nombre de la rosa