
“Paradójicamente, ese reconocimiento del lugar simbólico de los libros es una forma de señalar su insignificancia, su carácter puramente decorativo; en la práctica los libros están en la escuela, como material obligatorio, más allá de eso no tienen lugar en el espacio cotidiano. No hay forma de ubicarlos ni se sabe que hacer con ellos, aunque son enormemente importantes.”
Fernando Escalante Gonzalbo “A la sombra de los libros”