
Clarivate. Responsible AI for Academic Libraries: Igniting the Power within Existing Workflows, while Keeping Librarians in Control. 2026
El documento elaborado por Clarivate aborda el papel emergente de la inteligencia artificial (IA) en las bibliotecas académicas, destacando un enfoque basado en la integración progresiva y el control humano. Según el informe Pulse of the Library 2025, el 67 % de las bibliotecas ya está explorando o implementando soluciones de IA, aunque la mayoría reconoce encontrarse en fases iniciales. Este interés creciente no se traduce en una adopción impulsiva, sino en una aproximación reflexiva, alineada con los valores profesionales de la biblioteconomía y centrada en la sostenibilidad y la responsabilidad en su aplicación.
Uno de los aspectos clave del texto es la apuesta por integrar la inteligencia artificial en sistemas ya consolidados, como Alma y Primo, en lugar de introducir herramientas externas que incrementen la complejidad. Esta estrategia permite a las bibliotecas incorporar capacidades de IA sin alterar sus flujos de trabajo habituales, reduciendo riesgos y facilitando una adopción gradual. La IA se concibe así como un complemento que potencia la labor profesional, no como un sustituto, permitiendo avanzar de forma progresiva y adaptada a las capacidades de cada institución.
En el ámbito del apoyo a la investigación y al aprendizaje, la IA se presenta como una herramienta clave para mejorar el descubrimiento de contenidos y la experiencia del usuario. El informe señala que el 64 % de los bibliotecarios identifica como prioridad tanto el apoyo al aprendizaje del estudiante como la mejora en la recuperación de información. Herramientas como Primo Research Assistant permiten realizar búsquedas en lenguaje natural, generar resúmenes automáticos basados en fuentes académicas y ofrecer acceso directo a textos completos, todo ello manteniendo el rigor y la trazabilidad de las fuentes, lo que refuerza la integridad académica frente a soluciones genéricas.
Otro ámbito destacado es la mejora de la calidad de los metadatos mediante asistentes de IA que automatizan tareas rutinarias, como la generación de descriptores o resúmenes. No obstante, el control humano sigue siendo central: los bibliotecarios supervisan, validan o corrigen las sugerencias, garantizando la precisión y el cumplimiento de estándares como MARC 21. Este modelo híbrido equilibra eficiencia y criterio profesional, reduciendo la carga de trabajo sin renunciar a la calidad ni a la responsabilidad en la gestión de la información.
El documento también subraya el contexto de limitaciones presupuestarias que afecta a las bibliotecas, donde el 62 % identifica la financiación como su principal desafío. En este escenario, la integración de la IA en sistemas existentes permite maximizar el retorno de la inversión, optimizando recursos sin necesidad de nuevas infraestructuras. La automatización de tareas repetitivas libera tiempo para actividades de mayor valor estratégico, como el desarrollo de colecciones o la colaboración institucional.
Finalmente, se destaca la importancia de la innovación como competencia clave en el futuro de las bibliotecas, señalada por el 49 % de los profesionales. Sin embargo, esta innovación no debe entenderse como adopción acrítica de tecnologías, sino como un proceso deliberado, guiado por necesidades reales y por la experiencia bibliotecaria. La IA, en este sentido, se plantea como una herramienta para evolucionar de forma responsable, manteniendo a las bibliotecas como actores centrales en el ecosistema académico y en la gestión del conocimiento