
Koebler, Jason. “AI Job Loss Research Ignores How AI Is Utterly Destroying the Internet.” 404 Media, 17 de marzo de 2026.
El artículo plantea una crítica contundente a los estudios actuales sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo. Según su autor, estas investigaciones —incluyendo informes de grandes empresas tecnológicas— se centran excesivamente en medir qué trabajos serán automatizados o transformados, pero ignoran un fenómeno mucho más profundo y ya visible: la degradación estructural del propio internet. En lugar de analizar cómo la IA sustituye tareas laborales concretas, el texto señala que la verdadera transformación está ocurriendo en el ecosistema digital donde se produce, distribuye y consume la información.
Uno de los argumentos centrales es que los usos reales y masivos de la IA no coinciden con los escenarios teóricos que manejan los investigadores. Mientras los estudios académicos analizan aplicaciones productivas o profesionales, en la práctica la IA se está utilizando ampliamente para generar contenidos de baja calidad —lo que el autor denomina “AI slop”— así como material automatizado en masa (incluyendo contenido sexual o spam). Este tipo de producción no solo no crea valor, sino que satura el ecosistema digital, dificultando encontrar información fiable y desplazando a creadores humanos.
El artículo de Anthropic, titulado “Labor market impacts of AI: A new measure and early evidence”, intenta esencialmente encontrar correlaciones uno a uno entre las tareas que las personas realizan hoy en sus trabajos y los usos que hacen de Claude. Los investigadores también tratan de predecir si las tareas de un empleo “son teóricamente posibles con IA”,

El texto sostiene que esta inundación de contenido automatizado tiene consecuencias económicas directas: perjudica a periodistas, artistas, escritores, pequeños negocios y otros productores de contenido original, cuyo trabajo queda enterrado bajo grandes volúmenes de material generado automáticamente. En este sentido, la IA no solo amenaza empleos de forma directa, sino que erosiona el valor del trabajo humano en internet al alterar las condiciones del mercado digital y reducir la visibilidad y monetización del contenido auténtico.
Además, el artículo conecta este fenómeno con una tendencia más amplia: la progresiva degradación de la calidad de las plataformas digitales. La proliferación de contenido generado por IA contribuye a lo que algunos autores han descrito como un internet cada vez menos humano, donde la interacción auténtica se diluye entre bots, automatismos y algoritmos. Este proceso recuerda a conceptos como el “internet muerto” o la “plataformización degradada”, en los que el contenido artificial empieza a dominar la experiencia online, aunque sin necesidad de recurrir a teorías conspirativas.
Finalmente, el autor advierte que el problema es estructural y acumulativo. A medida que más contenido generado por IA invade la red, este mismo contenido pasa a formar parte de los datos con los que se entrenan futuros sistemas, lo que puede provocar un deterioro progresivo de la calidad de la información. Así, la cuestión ya no es solo cuántos empleos desaparecerán, sino si el propio internet —como espacio de conocimiento humano— puede mantenerse útil y fiable en un entorno cada vez más dominado por la producción automática.