Una biblioteca perdona multas a cambio de fotos de gatos

1000 Libraries Magazine. “Library Accepts Cat Pictures for Outstanding Fees.” 1000 Libraries Magazine. Accedido el 10 de marzo de 2026. https://magazine.1000libraries.com/library-accepts-cat-pictures-for-outstanding-fees/

Una curiosa iniciativa bibliotecaria ha llamado la atención por su creatividad y por la forma en que busca fortalecer el vínculo entre las bibliotecas y sus comunidades. La propuesta consiste en permitir que los usuarios salden multas por libros perdidos o dañados presentando fotografías o dibujos de gatos en lugar de dinero.

La idea surge en la Worcester Public Library, en Massachusetts (Estados Unidos), dentro de una campaña denominada “March Meowness”, un juego de palabras que combina el popular torneo deportivo universitario estadounidense March Madness con el sonido onomatopéyico del maullido felino.

El programa tiene un objetivo claro: reducir las barreras que impiden a muchos usuarios volver a utilizar la biblioteca. Tras la pandemia de COVID-19, muchas personas acumularon cargos por materiales perdidos o dañados, lo que en algunos casos provocó que dejaran de acudir a la biblioteca o que sus cuentas quedaran bloqueadas. Al permitir que estas multas se cancelen mediante algo tan sencillo como mostrar una imagen de un gato —propio, ajeno, famoso o incluso un dibujo— la institución intenta eliminar ese obstáculo psicológico y económico, invitando a los ciudadanos a regresar a los servicios bibliotecarios.

La campaña no se limita únicamente a fotografías de gatos reales. Los organizadores han aceptado también lo que denominan “gatos honorarios”, es decir, imágenes o dibujos de otros animales como perros, mapaches, orcas o capibaras. Este enfoque humorístico y flexible busca fomentar la participación de todo tipo de usuarios y crear un ambiente lúdico en torno a la biblioteca. Además, durante el mes en que se desarrolla la iniciativa se organizan actividades relacionadas con el mundo felino, como talleres, manualidades o eventos educativos.

Más allá de la anécdota, la iniciativa refleja una tendencia creciente en las bibliotecas públicas a eliminar o flexibilizar las multas por retrasos y pérdidas. Numerosos estudios han mostrado que las sanciones económicas pueden actuar como barreras de acceso, especialmente para comunidades vulnerables. De hecho, muchas bibliotecas estadounidenses han adoptado ya políticas “fine-free”, eliminando las multas por retrasos para fomentar el uso de sus colecciones y servicios. En este contexto, campañas como “March Meowness” funcionan tanto como estrategia de marketing cultural como herramienta para recuperar usuarios y reforzar el papel de la biblioteca como espacio inclusivo y comunitario.