Leonardo Di Caprio financia una biblioteca pública en el mismo lugar donde nació

Mejía, Paula. “Leonardo DiCaprio Quietly Funds a Tiny Library in the Middle of LA.” SFGATE, 2026. Leer artículo

La biblioteca «Los Feliz Branch Library», en Los Angeles, fue construida en el solar donde se encontraba la casa de infancia de Leonardo DiCaprio. En 1999 el actor y su familia donaron 35.000 dólares para crear el Leonardo DiCaprio Computer Center, ubicado en el lugar de su antiguo dormitorio. La sala está decorada con carteles firmados de películas como Titanic o Catch Me If You Can y se ha convertido en una curiosidad para visitantes. DiCaprio ha seguido apoyando discretamente la biblioteca con iniciativas comunitarias y financiación ocasional.

El artículo relata la curiosa y poco conocida relación entre el actor Leonardo DiCaprio y la Los Feliz Branch Library, una pequeña biblioteca pública situada en el barrio de Los Feliz, en Los Angeles, muy cerca de Griffith Park. A simple vista, la biblioteca funciona como cualquier otra biblioteca de barrio: ofrece préstamo de libros y películas, espacios tranquilos de lectura, actividades culturales y una sala multimedia para conferencias o presentaciones. Además, cuenta con una sala de ordenadores donde los usuarios pueden consultar internet o realizar trabajos de investigación. Sin embargo, esta sala tiene una peculiaridad que la distingue de otras: está decorada con carteles de películas protagonizadas por DiCaprio y lleva su nombre, el Leonardo DiCaprio Computer Center.

La razón de esta singularidad se remonta a la historia del lugar. El terreno en el que hoy se levanta la biblioteca fue, en su momento, el solar donde se encontraba la casa en la que DiCaprio pasó parte de su infancia. Cuando el edificio se construyó a finales de los años noventa, la vivienda ya había sido demolida y el solar estaba vacío. Durante su adolescencia, el futuro actor solía acudir a la biblioteca temporal situada al otro lado de la calle, a veces llegando en monopatín para encontrarse con amigos o tomar prestados libros. En 1999, cuando la nueva biblioteca estaba a punto de inaugurarse, DiCaprio ya era una estrella internacional gracias al éxito mundial de Titanic. En ese contexto, él y su familia decidieron colaborar con el proyecto mediante una donación de 35.000 dólares destinada a crear el centro informático de la biblioteca, ubicado precisamente en el lugar donde había estado su antiguo dormitorio.

El centro informático se inauguró con varios ordenadores equipados con programas educativos destinados a ayudar a los niños a mejorar sus habilidades lingüísticas y matemáticas. Junto con la donación económica, la familia también entregó varios carteles de películas protagonizadas por el actor, entre ellas Titanic, Catch Me If You Can, The Great Gatsby, The Beach y Blood Diamond. Con el tiempo, se descubrió que algunos de esos carteles estaban firmados por el propio actor, lo que llevó a reforzar su protección en las paredes del centro. El padre del actor, el artista de cómic George DiCaprio, sigue visitando ocasionalmente la biblioteca para entregar nuevos carteles de películas recientes que se incorporan a la colección decorativa.

Con el paso de los años, este pequeño centro informático se ha convertido en una curiosidad cultural que atrae visitantes no solo del barrio sino también de otras partes del país e incluso del extranjero. Según la bibliotecaria principal Pearl Yonezawa, turistas procedentes de lugares tan lejanos como Japón, Lituania o Alemania han acudido a la biblioteca con el único objetivo de ver la sala que ocupa el lugar del antiguo dormitorio del actor. Esta dimensión casi simbólica del espacio refleja la mezcla entre memoria personal, cultura popular y servicio público que caracteriza a esta biblioteca.

La relación de DiCaprio con la institución no se limitó a la donación inicial. A lo largo de los años ha continuado apoyando discretamente diferentes iniciativas comunitarias de la biblioteca. Por ejemplo, durante la crisis económica de finales de la década de 2000, cuando muchos vecinos acudían a la biblioteca para leer prensa debido a las dificultades económicas, el actor financió una suscripción de cinco años al periódico The New York Times para garantizar el acceso de los usuarios a información actualizada. Este tipo de apoyo se ha mantenido de forma ocasional, ya que su fundación suele contactar con la biblioteca para preguntar si existe alguna necesidad concreta que pueda cubrir.

Aunque el actor ya no vive en el barrio de Los Feliz, todavía mantiene cierto vínculo con la biblioteca. Según la bibliotecaria, en algunas ocasiones ha pasado por allí de manera discreta para ver cómo funciona el espacio o para mostrarlo a conocidos. En una ocasión, a principios de los años 2000, visitó el centro acompañado de la modelo Gisele Bündchen para enseñarle la sala de ordenadores que lleva su nombre.

En conjunto, la historia de esta biblioteca muestra cómo un lugar íntimamente ligado a la vida privada de una persona puede transformarse en un espacio público dedicado al acceso al conocimiento, la tecnología y la cultura. Lo que antes fue una vivienda familiar se ha convertido en un pequeño centro comunitario que, además de ofrecer servicios bibliotecarios, mantiene viva la memoria del pasado del lugar y del niño que algún día vivió allí y que terminó convirtiéndose en una de las grandes figuras del cine contemporáneo.