
Conde, Ximena, y Aubrey Whelan. 2026. “Library warming centers strained workers and left people without help for complex issues, staff say.” The Philadelphia Inquirer, 11 de febrero de 2026. https://www.inquirer.com/news/philadelphia/philadelphia-warming-center-workers-need-support-staff-20260211.htm
Las crecientes tensiones y desafíos que enfrentan los trabajadores y voluntarios de los centros de acogida invernal que se han habilitado en diversas sucursales de la biblioteca pública de Filadelfia durante una prolongada ola de frío extremo.
Ante temperaturas peligrosamente bajas, agencias municipales y organizaciones comunitarias activaron estos espacios para ofrecer refugio temporal a personas en situación de calle, con el objetivo de sacar a los más vulnerables de las calles. En muchos casos, algunas bibliotecas han permanecido abiertas durante más de veinte días consecutivos como centros de alivio ante el frío, una medida que ha sido bien recibida por la comunidad y los usuarios de estos servicios. Sin embargo, esta respuesta de emergencia ha generado múltiples retos para el personal bibliotecario, quienes se han visto obligados a asumir roles para los que no necesariamente cuentan con capacitación ni recursos adecuados.
Los trabajadores y voluntarios cuentan que el flujo de personas que acuden a estos centros no se limita a quienes buscan simplemente un espacio cálido, sino que incluye a individuos con necesidades complejas que requieren apoyo más allá de ofrecerles calor y un lugar para resguardarse. Así, mencionan la presencia de personas con crisis de salud mental, con problemas de adicción o quienes requieren atención médica básica, como curas de heridas, situaciones para las cuales no están capacitados ni cuenta el centro con personal sanitario. Además, se han presentado desafíos logísticos que complican aún más la labor del personal: cambios de última hora en las ubicaciones de los centros, información en mapas en línea que a veces resultó incorrecta o confusa, dificultades para conseguir alimentos y agua por falta de coordinación, y transporte insuficiente para llevar a las personas a refugios nocturnos después del cierre de las bibliotecas. Estas dificultades han puesto a los trabajadores en la disyuntiva de quedarse después de su turno para ayudar o dejar a quienes lo necesitan en la calle, una decisión moralmente angustiante para muchos.
La situación ha generado cuestionamientos más amplios sobre la idoneidad del sistema de centros de acogida invernal tal como está organizado actualmente. Para muchos empleados y defensores de la comunidad, el uso de bibliotecas como centros de respuesta ante emergencias climáticas sin el apoyo adecuado de personal de salud, servicios sociales o asistencia profesional representa una sobrecarga injusta e insostenible. Brett Bessler, agente sindical, criticó que las autoridades locales están aprovechando a un grupo de trabajadores profundamente comprometidos con sus comunidades sin proporcionarles la estructura y los recursos necesarios para enfrentar las situaciones que se presentan. Por su parte, funcionarios municipales han reconocido algunos de los problemas logísticos y apuntan a mejoras o resoluciones en marcha, aunque han minimizado algunas de las preocupaciones respecto al personal. En conjunto, este informe pone de relieve no solo las condiciones laborales tensas de quienes operan estos centros de acogida improvisados, sino también un debate más amplio sobre cómo atender de manera eficaz y humana a las personas más vulnerables en situaciones de crisis climática y social.