«—Y no solo matan personas —prosiguió don Miguel, más enardecido—. Ahora también les ha dado por quemar libros. Esta tarde, cuando fui a la Universidad, me encontré con que en el Patio de Escuelas un grupo de falangistas y varios militares, algunos de ellos muy jóvenes, habían hecho una pira delante de la estatua de fray Luis de León, mudo testigo de la barbarie, él que fue víctima de la Inquisición, a la que arrojaban sin piedad los ejemplares que sacaban de la biblioteca universitaria. Así que me encaré con ellos y les exigí, como rector, que no continuaran, que cada una de esas obras valía mucho más que todos ellos juntos. Y varios de ellos me miraron y se echaron a reír, como si me hubiera vuelto loco. Por suerte, uno de los presentes me conocía y la cosa se arregló de forma pacífica, por lo que pudimos salvar una buena parte de los volúmenes condenados a la hoguera.»
Luis García Jambrina «El último caso de Unamuno.»
El relato describe la quema de libros realizada por falangistas y militares en la Universidad de Salamanca al inicio de la Guerra Civil (1936). Miguel de Unamuno, rector de la institución, presencia con indignación cómo destruyen obras frente a la estatua de Fray Luis de León. El texto refleja su ruptura emocional con el bando sublevado ante tal muestra de barbarie cultural. Se trata de un episodio real que simboliza la represión ideológica y el fin del humanismo en esa etapa