
«Borges inventa al lector como héroe a partir del espacio que se abre entre la letra y la vida. Y ese lector […] es uno de los personajes más memorables de la literatura contemporánea. El lector más creativo, más arbitrario, más imaginativo que haya existido desde don Quijote. Y el más trágico. En Borges ya no se trata de alguien que […] lee un libro sentado frente a una ventana. Se trata, en cambio, de alguien perdido en una biblioteca, que va de un libro a otro, que lee una serie de libros y no un libro aislado. Un lector disperso en la fluidez y el rastreo, que tiene todos los volúmenes a su disposición.»
Ricardo Piglia El último lector