La muerte de la biblioteca pública: entre refugios sociales y pérdida de identidad cultural

Zac Bissonnette (8 de julio de 2025). The Death of the Public Library. The Free Press. Recuperado de https://www.thefp.com/p/the-death-of-the-public-library

Se analiza la crisis que atraviesan muchas bibliotecas públicas en Estados Unidos, un fenómeno que no puede atribuirse únicamente a la competencia con internet o el cambio en los hábitos culturales. Según el autor, Zac Bissonnette, el principal desafío para estas instituciones es la creciente presencia de personas en situación de calle que utilizan las instalaciones como refugio, lo que transforma radicalmente la experiencia de los usuarios tradicionales y el rol social de las bibliotecas.

Bissonnette describe su visita a la biblioteca pública Mandel, en West Palm Beach, Florida, como un ejemplo emblemático. Allí, las áreas comunes están ocupadas por personas sin hogar que pernoctan, consumen alcohol o sustancias, y a menudo provocan un ambiente incómodo debido a olores o comportamientos que dificultan la concentración. Esta situación, aunque impulsada por la buena intención de ofrecer un espacio seguro, termina por alienar a los lectores y estudiantes que buscan un entorno tranquilo para sus actividades. En consecuencia, la biblioteca registra una disminución significativa tanto en el número de visitantes como en los préstamos de libros y otros materiales.

Entre 2012 y 2019, la biblioteca Mandel vio caer sus visitas en un 27 % y la circulación en un 26 %, reflejando un patrón que se repite en otras bibliotecas públicas. Este descenso representa una pérdida de relevancia y eficacia de estos espacios, que históricamente han sido centros comunitarios vitales para la educación, el acceso a la cultura y la inclusión social. El artículo subraya que la crisis es también una crisis de identidad: las bibliotecas están atrapadas entre la necesidad de atender a personas vulnerables y la obligación de mantener un ambiente propicio para la lectura y el estudio.

Para enfrentar esta compleja realidad, Bissonnette sostiene que las soluciones deben ir más allá de medidas superficiales como renovaciones físicas o incrementos en el presupuesto para tecnología. En cambio, se requieren políticas integrales que integren la labor social con la función cultural y educativa de las bibliotecas. Esto implica coordinar con servicios sociales locales para proveer asistencia adecuada a las personas sin hogar, capacitar al personal para manejar estas situaciones y establecer normas claras sobre el uso del espacio público. La clave es encontrar un equilibrio que permita proteger a todos los usuarios y preservar la misión central de la biblioteca como un lugar accesible, seguro y atractivo para la comunidad.

Finalmente, el artículo advierte que, sin estas intervenciones, las bibliotecas públicas corren el riesgo de perder su función histórica y transformarse en refugios informales que no cumplen plenamente con sus objetivos culturales ni sociales. La supervivencia y revitalización de las bibliotecas dependerá de la capacidad para adaptarse y redefinir su papel en un contexto social cada vez más complejo y desigual.