
Creamer, Ella. 2025. «Librarians in UK Increasingly Asked to Remove Books, as Influence of US Pressure Groups Spreads.» The Guardian, April 14, 2025. https://www.theguardian.com/books/2025/apr/14/librarians-in-uk-increasingly-asked-to-remove-books-as-influence-of-us-pressure-groups-spreads.
En el Reino Unido, las solicitudes para retirar libros de las bibliotecas están aumentando, influenciadas por grupos de presión estadounidenses que han impulsado campañas de censura, especialmente en torno a libros con contenido LGBTQ+. Aunque la situación británica no es tan grave como la estadounidense, profesionales del sector advierten de casos preocupantes de censura, acoso en redes sociales y pérdida de empleo por defender la libertad intelectual.
Louis Coiffait-Gunn, director del Chartered Institute of Library and Information Professionals (CILIP), y Ed Jewell, presidente de Libraries Connected, señalan un incremento anecdótico en las peticiones de censura, sobre todo desde personas o pequeños grupos, a diferencia de EE. UU., donde la mayoría de los intentos de censura provienen de organizaciones bien estructuradas.
La investigadora Alison Hicks, profesora de estudios bibliotecarios en UCL, entrevistó a bibliotecarios escolares británicos que enfrentaron desafíos similares a los estadounidenses, como recibir propaganda en sus escritorios o ser atacados por redes sociales. Su estudio también detectó formas particulares de censura en las escuelas del Reino Unido, como la vandalización de libros y carteles con insultos racistas u homófobos, algo que no suele observarse en EE. UU.
Los libros más atacados en el Reino Unido suelen estar relacionados con temas LGBTQ+. Obras como la serie Heartstopper de Alice Oseman y Billy’s Bravery de Tom Percival han sido blanco de críticas. Una encuesta de Index on Censorship reveló que más de la mitad de los casos en los que se pidió retirar libros resultaron en la retirada efectiva de títulos, muchos de temática LGBTQ+. Otro estudio de CILIP en 2023 encontró también que libros sobre raza y el imperio británico eran frecuentemente cuestionados.
A pesar de las diferencias entre ambos países, los ataques están generando altos niveles de angustia entre los bibliotecarios británicos, especialmente en las escuelas. En EE. UU., la censura ha escalado a nivel legislativo en varios estados, lo que preocupa a los profesionales del Reino Unido, que siguen la evolución con solidaridad y alarma.
Una dificultad clave en Reino Unido es la falta de datos oficiales: no se sabe cuántas bibliotecas escolares existen ni cuántos libros han sido censurados. Esto complica el seguimiento del problema. Aun así, la mayoría de las bibliotecas siguen el marco ético de CILIP, que defiende el acceso libre a contenidos siempre que no infrinjan la ley.
Finalmente, Jewell advierte sobre el peligro de que las bibliotecas empiecen a autocensurarse por miedo a la controversia. Destaca la necesidad de preservar la diversidad de ideas para garantizar un debate abierto y plural en la sociedad.