
During Wildfires, Los Angeles Libraries Offer Community Lifelines. (2025). American Libraries Magazine. Recuperado 4 de febrero de 2025, de https://americanlibrariesmagazine.org/blogs/the-scoop/during-wildfires-los-angeles-libraries-offer-community-lifelines/
Desde el 7 de enero, múltiples incendios han afectado la región de Los Ángeles, dejando decenas de miles de desplazados y destruyendo más de 16,000 estructuras. Entre ellas, la Biblioteca Palisades de la Biblioteca Pública de Los Ángeles (LAPL) quedó reducida a cenizas. Ante la crisis, bibliotecas como las del Distrito de Altadena (ALD), la Biblioteca del Condado de Los Ángeles (LACL) y la propia LAPL han intensificado sus esfuerzos para ayudar tanto a la comunidad como a sus propios trabajadores. La Asociación Americana de Bibliotecas (ALA) también ha activado un fondo de ayuda para desastres.
Las bibliotecas han demostrado ser espacios clave no solo para brindar acceso a internet e información sobre la recuperación, sino también como lugares de consuelo. Genesis Hansen, presidenta de la Asociación de Bibliotecas de California, destaca que muchos acuden a ellas simplemente para encontrar un lugar seguro donde procesar la tragedia.
El ALD y la LACL han lanzado la campaña Connected Wellness para recaudar fondos destinados a internet, material escolar y productos de higiene. A pesar de que sus instalaciones están cerradas, han logrado mantenerse intactas. Mientras tanto, cuatro sucursales de la LACL operan en zonas de alerta por evacuación, con empleados que, a pesar de haber perdido sus propios hogares, siguen asistiendo a la comunidad.
El incendio del 8 de enero destruyó la Biblioteca Palisades, que servía a la comunidad desde 1929. Su directora de servicios, Joyce Cooper, afirma que, aunque el edificio haya desaparecido, el espíritu comunitario sigue intacto y ya se están explorando formas de continuar con sus actividades. La Fundación de la Biblioteca de Los Ángeles ha creado un fondo de recuperación tanto para la reconstrucción de la sucursal como para ayudar a los empleados afectados.
El personal de las bibliotecas está colaborando en refugios de evacuación, proporcionando agua, acceso a internet, materiales de lectura y estaciones de carga. Algunas sucursales han acogido a representantes de FEMA y de la Administración de Pequeñas Empresas para asistir a las víctimas. Además, han distribuido mascarillas N95 para mitigar los efectos del humo.
Si bien la respuesta inicial ha sido abrumadora, Hansen recuerda que la recuperación será un proceso largo. “Esto es un maratón, no un sprint”, advierte, resaltando la importancia de las donaciones monetarias para sostener los esfuerzos de reconstrucción.